Egipto

Las maravillas de Egipto son innumerables y posiblemente sí se desterrase todo lo que hay debajo de la arena serían infinitas.

Desgraciadamente como país subdesarrollado carece de economía suficiente para desarrollar todo su potencial.

Siempre hemos sido de viajar por libre pero el monopolio de los touroperadores hacen que comprar únicamente el billete sea más caro que todo el tour que ellos te proponen. Esperamos pronto tenga más opciones para poder ser visitado por libre.

Nuestro pack comprado a https://www.janurtravel.com cumplió nuestras expectativas aunque deseábamos tener más tiempo para visitar los monumentos, ya sabéis, nos gusta ir con paciencia.

Y esque una semana se queda corto para ver en profundidad Egipto. Posiblemente 15 días sea lo suyo, descubierto más pirámides en el Cairo, decenas de templos entre el Cairo y luxor, visitar el mar rojo o la costa del Mediterráneo.

Una de las cosas que más llame la atención, es que los monumentos al igual que el país están desperdigados sobre el cauce del río Nilo. No es un complejo como puede ser Bagan o Angkor y eso hace cueste más visitarlos.

Iniciamos nuestro viaje en Luxor, en un crucero de 4 días hasta Asuán. Desde la antigua capital de Tebas con templos como Karnak o el templo de Edfu que te harán sentirte insignificante hasta llegar a Abu Simbel.

La segunda parte consto en dos días en el Cairo visitando sus pirámides y descubriendo tiene más historia que la de los faraones.

Lo mejor: Indudablemente sus templos son de una calidad extraordinaria. El desierto ha conservado como un refrigerador toda su esencia. Desde Abu Simbel al Sur hasta la pirámide de Zoser (escalonada) es un festival a los sentidos. El barco con piscina también hizo más amena la estancia.

Lo peor: Como todo pais subdesarrollado sus problemas medioambientales son graves. El tour dejo poco tiempo para ver los templos ya que el día estaba sobresaturado aunque algunas cosas se podían eliminar como las tiendas de alabastro, papiro y perfumes. Aunque esa es nuestra idea, a alguien alomejor le gusta estos sitios. El escaso tiempo no da para verlo con paciencia. El continuo acoso de los vendedores y la propina que has de dar siempre (si no te la cobran sin darte el cambio) hacen sea un país un poco pesado. Su corrupción es máxima y aunque tengan uno de las mayores joyas del mundo no saben valorarla y respetarla.

Ojala algún día podamos volver con un poco más de tiempo para visitarlo todo en su esplendor y sin prisas.

El Cairo

Día 1

Nos levantamos a las 6:30 tras llegar al final del vuelo de luxor a la 1 a.m. habíamos dormido poro pero ya lo recuperariamos la noche siguiente.

Nuestra primera visita fueron las pirámides de Guiza. Keops, kefren y Micerino. 200EGP (10€). Realmente impresiona su envergadura. Con la entrada compramos tb la entrada para visitar el interior de una de ellas. Elegimos la de Kefren (100EGP (5€)) ya que su recorrido claustrofóbico es divertido y dentro se encuentra aún su ataúd.

Después damos un rodeo en Camello para visitar la parte de atrás de unos 15 minutos y ver otra panorámica. Por último visitamos la esfinge de Kefren.

Comimos en un restaurante con vistas a las pirámides y pusimos rumbo a Menfis. Normalmente Menfis es bastante famoso pero nosotros excepto una estatua de Ramsés II de gran envergadura no había mucho más que ver. Esta estatua tiene una hermana gemela completa que custodia ahora la avenida donde estará el nuevo museo egipcio.

Pero Egipto te da una de cal y otra de arena. Acto seguido fuimos a Saqqara, entrada 180 EGP (9€) y compramos también el acceso a su interior recientemente restaurado. Habíamos leído que el precio eran de 300EGP (15€) pero tan solo nos costó un tercio. ¡Y vaya que si valió la pena! Entras por un estrecho pasadizo con columnas enmedio, ¡Columnas que están aguantando millones de toneladas construidas hace 5500 años! Tras el pasadizo descubres los egipcios no sólo habían construido hacia arriba, sino que al final del recorrido hay un abismo de 60 metros ¡Y continua bajando! Realizar esa obra de arquitectura hace tantos milenios es sencillamente increíble.

La pirámide Zoser, o mayormente conocida como pirámide escalonada es uno de los monumentos más antiguos de Egipto, casi 2000 años antes del valle de los reyes

Y lo mejor estaba por llegar, como la entrada de la pirámide sólo fuimos unos pocos, el guia se quedó con el grupo grande. Al salir no los encontramos y decidimos visitar la Acrópolis por nuestra cuenta. No había mucho que ver ya que las demás tumbas estaban cerradas. Pero un guarda nos dijo si queríamos ver algo bonito y nos abrió una de ellas solo para nosotros.

Las paredes aún conservaban los colores y relieves, y fue asombroso ver esas imágenes que nadie vería aún (esperamos algún día se abra al público). Al final el guarda se llevó 5€ que pagamos entre todos y nosotros una experiencia única.

Tras Saqqara pusimos rumbo a una fábrica de papiros, donde te enseñan como lo extraen y por si se quiere comprar. Esas típicas cosas que rellenan los tours y el guia posiblemente se lleva una comisión o propina.

Acto seguido y finalizando el día nos fuimos al hotel. Estábamos derrotados después de dormir tan poco.

Día 2

Hoy nos levantamos más tarde y empezamos el día visitando el museo egipcio. La gente me había dicho estaba todo destartalado, a mi no me lo pareció, simplemente un poco viejo.

En el museo visitamos los faraones de las tres pirámides de Guiza, Tutankamon, y los cofres de las momias. Es verdad tiene mucho más por ver. Pero cuando estás 3horas entre vasijas necesitas un cambio de aires.

Tras ello pusimos rumbo al barrio Copto donde visitamos la iglesia de la sagrada familia donde dicen permaneció Jesús durante sus primeros meses en Egipto.

Después de comer visitamos la gran Mezquita de Alabastro y la ciudadela. Posiblemente una de las pocas mezquitas que vale la pena visitar por dentro. De la ciudadela tan solo la vimos por encima, una pena pues me encanta la historia de Saladino y se le dio poca importancia.

Tras comer visitamos el zoco. Enormes calles atestadas de gente donde saciar las compras de último momento y gastar las pocas libras que te quedan. Al amanecer tomamos un Te y visitamos el famoso café de los espejos. Abierto 24 horas 365 dias desde 1723.

Para finalizar cenamos en un restaurante de lujo en un barco en el río Nilo. Donde las botella de agua te la cobraron a 2’5€ y la comida nada fue acorde con el precio. Estaba tan especiada y salada que me hizo pasar una última noche horrible. Donde estén los puestos callejeros que se quite lo demás me repetía entre retortijones.

A la noche visitamos la tumba de Sadat. Asesinado en la década de los 70 tras firmar la paz con Israel. Cosa que hizo los militares egipcios se sintieran traicionados y asesinaron en medio del desfile del día nacional Egipto. Enfrente de dónde lo mataron descansa en un mausoleo con forma de pirámide. La última pirámide de Egipto.

Al día siguiente a las 3:30 a.m. nos despertamos para regresar a España y dejar atrás el fascinante mundo de los faraones. Egipto nos había hipnotizado.

Asuán – Abu Simbel

Día 1

Hoy es uno de esos días que apuntamos en rojo cualquier mochilero. Al igual que el día que descubrimos Petra, Bagan, Angkor o Machu Pichu. Hoy Alberto tacha otra de sus siete grandes civilizaciones por descubrir visitando su templo más importante. Hoy vamos a Abu Simbel.

Nos levantamos a las 3:30 am y tras desayunar nos esperan casi 4 horas de bus hasta los restos arqueológicos. Las vistas del desierto son bonitas, hasta que treinta minutos después ya te has cansado de ver arena e intentas echar una cabezada.

Pero por fin llegamos, Abu simbel, 240EGP ( 13’5€) el mayor templo de Ramsés II y a su lado el de su mujer más preciada, Nefartari. Puede que no se el templo que más nos haya impresionado por fuera. Por una parte porque es mundialmente conocido y por otra, porque nos impresionó el templo de Karnak o la increíble fachada de Edfú de los cuales desconocíamos.

Pero Abu Simbel tiene un as guardado bajo la manga. Y ese es sin duda su interior. Un interiores esculpido con fascinantes imágenes de sus batallas junto con sus dioses. Cada sala es un regalo a los ojos para no olvidar jamás.

La tumba de Nefartari es también muy bonita. De hecho recomendamos ver esta primera ya que así gana en encanto y no es desmerecedora de quedarse en un segundo puesto. Sus columnas interiores y grafías están esculpidas con el mismo mimo que la tumba de Ramsés, pues por algo era su mujer favorita.

Para finalizar tiene un pequeño museo donde se cuenta como fue el titánico ejercicio de transportar las tumbas fuera de las aguas de la presa de Asuán. Y como recrearon hasta la montaña en la que estaba esculpida. Aquí te das cuenta el ser humanos es capaz de lo peor, pero también de lo mejor.

De vuelta a Asuán, tras 4 horas más, para una hora para comer en el barco y salimos para ver el templo de Isis. Este también tubo que ser rescatado del lago Naser.

El templo de Isis o Filae, 140 EGP (8€) está emplazado en una isla del lago Naser y fue uno de los últimos reductos de la fe egipcia ante la imparable llegada del cristianismo. Desgraciadamente, tras la llegada de la cristiandad fue vandalizado y sus figuras picadas, al igual que cuando llegó la musulmana 700 años después.

Igualmente su impresionante entrada, sus columnas griegas del patio principal (este monumento fue construido en la época de conquista griega tras Alejandro Magno) y su interior son magníficos. A su derecha tiene otro monumento que con las últimas luces del día lo hacen completamente mágico.

Por último fuimos a una fábrica de esencias donde explicaron (y luego vendían) la realización de los perfumes naturales. Según ellos los egipcios fueron los primeros en utilizar el perfume. Pero bueno, son estas cosas que vienen incluidas en los tours, metidas con calzo para que compres en ese establecimiento.

Llegamos cerca de las 8 pm al barco. 17h fuera sin parar. Cenamos y caímos rendidos en la cama. Pero en nuestra retina estaba grabada ya Abu simbel.

Día 2

Hoy la cosa era más calmada. Salimos a las 8 a.m. para dar una vuelta en los típicos veleros egipcios por el Nilo. El paisaje es agradable y los barcos con la vela desplegada muy bonitos.

Tras ello cambiamos de barco y zigzagueamos por diversos canales. Nos alejamos de la civilización y escuchamos el Nilo. Sus aves y el viento rozar con los juncos. Con esa paz llegamos al pueblo Nubio.

Pegamos un chapuzón antes de visitar el pueblo. Otro río donde puedo bañarme y disfrutar y la verdad que el mejor y con el agua más clara. No como el Amazonas o el Mekong. Ya ni hablar del Ganges en donde solo puedes bañarte al inicio.

El pueblo nubio es un pueblo pintoresco, con techos abovedados y un color azul como Chefchauen o Udaipur. Nos hicieron un menú degustación con turrón, un queso muy muy fuerte, miel y te de menta.

Los nubios tienen por costumbre tener cocodrilos como animales de compañía. Los mantienen hasta que miden metro y medio y luego los sueltan al río Nilo por encima de la presa de Asuán. El cocodrilo del Nilo puede medir hasta seis metros. ¡Imagínate tener uno de esos por casa suelto!

El poblado también tiene un bazar. “todo artesano” dicen mientras observamos en el lugar de las máscaras, está la que compramos en Bali con temática batic.

Tras el poblado fuimos a comer y como la tarde era libre fuimos a callejear. Visitamos el bazar, el cual están remodelando y lo están dejando muy bien. Pasamos por la gran mezquita que solo pudimos ver por afuera ya que estaba cerrada y llegamos hasta el obelisco inacabado. Tenía que ser el obelisco más grande construido, pero por una tara se abandonó solo con sus tres caras serigrafiadas.

Siguiendo la ruta pasamos por el museo nubio dedicado a la hidrografía de Asuán. Los nubios fueron quienes peor pasaron las consecuencias de la presa. Ya que muchos de sus poblados y tierras quedaron sumergidas.

Para finalizar visitamos la catedral copta. Bonita por fuera pero por dentro bastante humilde. Al salir, llegamos otra vez al puerto, y paseando por su paseo marítimo regresamos al barco. A las 18:30 salimos hacia el aeropuerto para volar a El Cairo.

Edfu y Kom Ombo

El crucero llegó a Edfu y hoy nos levantamos a una hora normal. Desayuno a las 7:00 a.m. y a las 8 en marcha. Nuestro primer templo fue el ubicado en la misma ciudad, dedicada al Dios Horus. 180 EGP (10€)

Para llegar a él se hace en calesa. El camino es corto, apenas un kilómetro. Desgraciadamente el estado de estás deja mucho que desear, incluso alguna pareja tubo algún susto al casi desmoronarse o la estructura o el caballo.

Este templo es uno, por no decir el mejor conservado de egipto, ya que durante muchos años estuvo sepultado por la arena. todavía dispone de su techo de piedra.

Lo primero que te sorprende de este templo son sus robustas y altas paredes que hacen te sientas insignificante. Sus columnas no son tan increíbles como las de Karnak pero puedes observar la diferencia en los capiteles, así como las primeras eran en forma de flor de papiro (100% egipcias ya que el país estaba en su esplendor), las de Edfú al estar construidas por jefes griegos sus capiteles eran de flores distintas.

Tras la visita el barco puso rumbo a Kom Ombo. 140EGP (7’5€) El trayecto en barco es agradable y la piscina ameniza el calor. Llegamos a Kom Ombo casi al atardecer. Eso nos dio la oportunidad de poder disfrutar de un templo a la noche.

El templo de Kom Ombo es más pequeño y peor conservado que el de Edfú pero tiene puntos interesantes. Esta dedicado al dios Sobek, protector del Nilo y está representado por el cocodrilo. En la parte trasera, se puede observar una pared dedicada a un médico de la época y como enseñaba a las mujeres a parir.

Tras una corta visita pusimos rumbo a Asuán. ¡Abu simbel nos esperaba! Y para ello había que levantarse a las 3:30 de la mañana.

A la noche hubo cena temática egipcia y discoteca, por lo que más de uno dormiría muy poco.

Luxor

Tras llegar con Air Cairo a Luxor desde Madrid nuestro guía nos recoger. Son las 20:30 y nos vamos directos al crucero. Que nadie piense en los macro cruceros pero la verdad que tienen un ambiente muy agradable. Cenamos y vamos a dormir pronto ya que al día siguiente a las 5:30 empieza nuestra maratoniana visita.

5:30 a.m. desayunamos y nos ponemos en marcha. Primera visita, valle de los reyes. El bate de los reyes es un recinto pequeño, pero el detalle de sus tumbas en tanto que bien merece toda una mañana.

Es imposible verlas todas, cada cierto tiempo cierran unas y abren otras para así según ellos preservarlos. La entrada vale 240EGP (13€) y con ella te permite entrar en tres tumbas. Pero para entrar en la tumba más bonita, la de Sety I, son 1000 Libras egipcias (55€), puede parecer caro, pero la calidad de la tumba es increíble, el relieve y el color es impresionante.

Otras tumbas que hay que comprar aparte es la de Ramsés VI 100EGP (5’5€) y la de Tutankamon. La de Ramsés es ligeramente superior en calidad y la de Tutankamon simplemente es por el renombre que tiene, pero no vale la pena.

El calor empezaba a apretar y tan solo eran las 8:30. Al final vimos 5 tumbas en apenas una hora y se echaba de menos tener más tiempo para disfrutarlas con detenimiento. Aquí para ir tranquilo necesitas toda una mañana. De camino de vuelta, paramos en los Colosos de Memnon. Para nuestro gusto, hay estatuas más grande es impresionantes en otros templos.

Tras la visita al valle de los reyes fuimos al templo de Hatshepsut. Una maravilla de templo donde la fachada es lo más impresionante. (Es lo que tiene tener una aventura con el arquitecto que te hace la tumba) El precio de la entrada es de 140EGP (8€)

Aquí hicimos una parada y el guia nos llevó a una tienda de artesanía de alabastro. Vamos al típico lugar que el guia te lleva porque recibe una pequeña comisión, donde te dicen lo suyo es todo artesanal y auténtico, está más limpio que los tenderetes de afuera y es 10 veces más caro pero lo mismo que hay afuera.

Seguidamente llegamos al templo más impresionante de los que hemos visto hoy. El templo de Karnak o de Amom. Sus más de 100 columnas junto con sus titánicas dimensiones te dejarán anonadado. Por todos lados hay relieves y color. Es un mundo fantástico para cualquier amante de la ruinas. Sus obeliscos tampoco te dejarán indiferente y si no fuese por el tórrido calor, desearías quedarte un buen par de horas.

Por último visitamos el templo de Luxor 160EGP (9’5€) un poco deprisa y corriendo ya que el barco zarpaba. Destacar sus obeliscos (uno de ellos por desgracia está en París ya que Napoleón se lo llevó) y sus figuras. Dentro encontrarás también una mezquita y los restos de una iglesia bizantina. Pensamos que es mejor ver este primero antes que el de Karnak ya que es más pequeño.

Ni cabe mencionar el continuo acoso y derribo de los comerciantes. Es tal, que incluso a la noche con pequeños botes abordan el barco y te tiran souvenires y ropa por la borda. Un continuo trueque bastante gracioso en donde los comerciantes se juegan bastante el tipo.

Luxor es un lugar increíble y bien merece la pena dos días. Uno se queda muy corto teniendo en cuenta lo rápido que lo vimos todo y otros lugares que no vimos como el valle de las reinas o el de los nobles. El museo de Luxor, el Medinat Habu y el Ramesseum son dignos de visitar. Luxor de noche también gana mucho, le da a los templos un bonito ambiente y la temperatura es más agradable.

Suecia

¡Bienvenidos al país del IKEA y las albóndigas! Eso piensas cuando aterrizas en el aeropuerto de Estocolmo. Pero cuando te despides es un hasta pronto país de los radares (puedes encontrarte fácilmente 10 en una carretera, todos señalizados eso sí) y de los Teslas (nunca habíamos visto tantos) pero sobre todo te quedas con su gente tan correcta y una seguridad pasmosa en la que la gente deja sus bicis sin atar.

Gamla Stan

Empezamos visitando Estocolmo, la ciudad de las mil islas donde recorreremos las calles de Gamla Stan y visitaremos la isla adyacente Djurgårdsstaden llena de museos.

Para continuar un roadtrip de cuatro días visitando el norte hasta el lago Siljan con paradas en Sigtuna, primera ciudad sueca y Uppsala. En Falun visitamos su mina de cobre patrimonio de la humanidad.

Entrando en las minas de Falum

Giramos a la costa oeste de para ver los puertos que bañan el canal de Kattegat. Pueblos con mucho encanto como las casitas de colores de Smögen o la fortaleza de Marsntrad.

De regreso a Estocolmo visitamos castillos renacentistas como el de Vadstena, Örebro o el Gripson Castel. Y como colofón final, el palacio de Drottningholm, donde reside la familia real Sueca.

De vuelta a Estocolmo, subirnos a un tren que tras 16 horas nos dejó en la Laponia sueca. La blanca Kiruna nos esperaba con su Parque Nacional de Abisko y sus trekkins de nieve a la espera de cada noche ver alguna aurora boreal.

Castillos en Orebro

Lo mejor: Gamla Stan y la Laponia, Abisko es un parque sobrecogedor. La costa oeste tiene pueblos con mucho encanto. La seguridad de un país de gente amable.

Lo peor: Suecia es un país extremadamente caro y el turismo está pensado para el autóctono. Los museos castillos y oficinas de turismo tienen un reducido horario (no sabemos si por el COVID) y son demasiado caras sus entradas para ser lugares de cultura. Además, luego está la decepción de que el interior no es gran cosa. El tren nocturno a Kiruna es uno de los peores en los que hemos estado. Las luces están siempre encendidas y apagan la calefacción por la noche, donde afuera puede rondar los -10 grados en Abril.

El mundo helado de Kiruna

Al final, como siempre, te faltan días y el país da para una semana más (18 -19 días sería perfecto) perdiendo un día más en la costa oeste, visitando Malmo y la isla de Gotaland que añadirían cuatro días al viaje. También sería recomendable perder un par de días más en la Laponia. Afortunadamente si en tu mente está visitar Dinamarca eso lo puedes hacer conjuntamente y lo que no pudiste ver en la Laponia sueca lo encontrarás en la finlandesa, noruega o hasta en Islandia si la tienes marcada en rojo.

Kiruna

Llegamos a Kiruna tras 16h de tren nocturno desde Estocolmo (54€ ida y vuelta por persona). Habíamos estado en trenes malos como en India. Pero jamás creímos que en el primer mundo también había. A la noche cerraron la calefacción y dormir era imposible. La silla apenas se reclinaba y para colmo las luces estuvieron toda la noche encendidas. Vamos, un suplicio.

Iglesia de Kiruna

¡Pero estábamos en la Laponia! Todo blanco y helado, un paisaje espectacular… Hasta que pones el pie en el suelo y te llevas el primer resbalón. Salir a la calle aquí es supervivencia. Las mejores casas seguro que son de traumatólogos.

Una vez en Kiruna en la oficina de turismo nos informaron de que ver. En la ciudad la iglesia de madera y se puede subir en, según la chica de turismo, unos 20 minutos a la cima de unas pistas de esquí para ver las vistas de la ciudad. Nosotros no fuimos ya que pegada, tiene una colosal mina de hierro y no hacía muy atractiva la ciudad.

Recorriendo el PN de Abisko

Fuera de ella hay múltiples opciones. Tras ir a buscar el coche de alquiler en el aeropuerto, ya que en el centro el precio era estratosférico, empezamos el recorrido por los alrededores del pueblo. El alquiler lo conseguimos por 104€ dos días con la empresa Hertz. Conducir por la Laponia puede suponer una temeridad, más cuando se llega y en 5 minutos has patinado con tus botas 8 veces. Pero los coches aquí están muy bien adaptados. Eso sí, conduce lento, con las dos manos al volante y mil ojos a la carretera.

La primera visita era a una simple carretera, la que va Nikkaluokta. Según la chica de información por esa carretera podríamos ver renos y otros animales salvajes. Pero por desgracia nosotros no vimos nada en los 20km que recorrimos.

Cataratas heladas

De vuelta al pueblo paramos en el Ice Hotel. Queríamos visitarlo pero la entrada nos hecho atrás. 34€ cada uno por ver cuatro estancias. Ya habíamos pagado en el sur por ver interiores de castillos y sabíamos que en Suecia, los interiores no valen nada y para colmo, los precios de las entradas son caros. Por último fuimos a ver un campeonato Sami, visitamos su iglesia pero debido al horario extraño que tienen en el país, este ya estaba cerrado.

Tras comprar comida nos fuimos a nuestro Camping donde teníamos reservado una Cabina. Pasamos dos noches en Camp Alta por 108€ dos días. El camping lo regenta una española y las cabinas son super confortables y calentitas mientras ves afuera cómo estás a -7 grados durante todo el día. Te da derecho a usar dos saunas y dos barbacoas. También tiene cocina comunitaria pero la nevera está en tu cabina.

Esa noche el día estaba nublado, así que la posibilidad de ver auroras eran nulas, poco nos importo. Estábamos tan reventados del tren que caímos rendidos.

Lagos congelados en kiruna

El día siguiente era esplendido. Subimos al parque nacional de Abisko ha realizar rutas de senderismo. Los caminos están bien señalizados, todos salen desde la oficina de información (que abre tarde y cierra pronto, como todo en este país). Hay de distintas distancias, nosotros decidimos hacer el 3 (puntos naranjas) de unos 8km que va por un río helado espectacular. Tras ello fuimos a visitar una pequeña cascada de hielo 5km pasado el parque.

A la vuelta, el cielo despejado parecía presagiar veríamos auroras y aunque se mantuvo toda la noche y las temperaturas eran más frías de lo normal, no aparecieron. Los últimos rayos de sol, tenuemente siempre estaban presentes en el horizonte. Y eso no hacía una noche cerrada para poder observarlas. Abril ya no es época para verlas en Kiruna. Una lastima…

Cañones helados

El tercer día decidimos probar la sauna, la cual tiene una trampilla al lago helado. Te quitas todas las impurezas y lo que tengas al saltar a ese pozo. Ahí conocíamos a la dueña del camping, muy maja nos regalo otro saco de leña y nos dio a entender, que los verdaderos Samis están en la frontera con Finlandia. Que aquí es más todo un poco turístico. Tras una hora de frío y calor en la sauna, toco dejar la cabina y el coche. Por último visitamos la iglesia de madera y cogimos el fatídico tren de vuelta a Estocolmo.

Laponia nos fascinó, aunque no hallamos podido ver auroras boreales es un punto importante a señalar en tu viaje a Suecia.

Vadstena y Örebro

Empezamos el día visitando el pueblo de Vadstena a orillas del lago Vattern. Este pueblo tiene dos puntos de interés. El primero si castillo. Entrada 5€ y lo de dentro realmente decepcionante, nada o peor que nada, cuanto sillas de plástico. La verdad que los Suecos en eso de ambientar los interiores de los castillos o Palacios no se lucen mucho.

Castillo de Vadstena

El segundo punto de interés es su abadía con esculturas medievales en su interior. Nosotros a causa de las obras que se estaba realizando no pudimos visitarlas.

Tras ello, nos dirigimos a Örebro. Lo más importante está siguiendo su cauce, por lo que con un espléndido paseo se puede ir visitando una a una sus atracciones.

Castillo de Orebro

Se empieza por la iglesia de San Nicolás y más adelante su castillo con su museo. Se sigue el cauce hasta llegar al parque Stadsparkens en donde se acaba en skolmuseet. Un museo al aire libre, que nos muestra cómo vivían antiguamente los pobladores de esas tierras.

Ya entrada la tarde nos dirigimos a Mariefred para visitar su palacio, Gripsholms Slot de un bonito color salmón. El pueblo es pequeño así que la visita es breve.

Castillo de Gripsholms

Al día siguiente teníamos que regresar a Estocolmo para dejar el coche. Así que decidimos dormir muy cerca para así ver a primera hora el Drottningholn palace. Por 46€ con desayuno incluido (y un buen desayuno) en Dialog hotel.

Drottningholn palace

Costa oeste

Salimos pronto del hostel. A las 6 a.m. ya estábamos en la carretera pues nos esperaban para empezar casi 300km hasta la costa. Y las carreteras de Suecia no son especialmente rápidas.

El primer pueblo que visitamos fue Grebbested, enclavado en una estrecha bahía ya se podía apreciar lo espectacular de la costa oeste de Suecia. Cientos de islotes creaban un archipiélago infinito perfecto para ir en kayak y perderse un día. El pueblo, aparte de la agradable fachada marítima y su iglesia tiene poco que ver.

Más al sur está Fjällbacka. Este idílico puerto de nombre impronunciable tiene una ruta a pie que nos lleva desde su iglesia, hasta un mirador espectacular, pasando por una estrecha brecha en la roca. Desde ahí arriba, el archipiélago de islotes esas idílico aún.

Fjällbacka

Si seguimos más al sur encontraremos Smögen. Ya solo ver las vistas desde el puente de acceso a la isla impresiona. Smögen tiene un atractivo puerto, con unas casitas de colores pintorescas. Más adelante, una ruta por piedra granita nos llevará a un mirador. Es el pueblo con una vida animada por su paseo marítimo, con multitud de bares, tiendas y restaurantes.

El último pueblo a visitar fue Marnstrand. Desgraciadamente llegamos tarde y no pudimos visitar la enorme fortaleza que la custodia en la isla de enfrente. No hay puente entre las islas, por lo que se tiene que atravesar en ferry. Este pueblo posiblemente el solo os lleve todo el día, ya que detrás del castillo hay caminos para pasar el resto del día en una mini excursión.

Smögen y sus famosas casas de colores

Al final se nos hizo de noche y aún teníamos que recorrer 140km hasta el hostel, el viento que no cesó desde la tarde siguió aporreando al pobre Clio hasta Jönköping donde teníamos el hostel. Huskvarna Hotel por 46€ la noche. Debido a la pandemia muchos de los hostel donde nos alojábamos tenían horario reducido, por lo que nos enviaban por mail los códigos de la puerta y entrabamos sin más. Se nota la seguridad de un país cuando son capaces hasta de dejar las llaves sin más a desconocidos.

Falun y lago Siljan

Queríamos empezar pronto el día ya que hoy nos tocaría ver la mina de cobre que no pudimos ver ayer, pero por lo reducido de los horarios hasta las 11 no pudimos visitarla. Lo que si se puede hacer es dar un rodeo perimetral por ella en donde puedes entrar en las distintas estaciones, en una (la cual sabrán por una campana constantemente tocando) se puede observar uno de los pozos realmente vertiginoso. Sobre todo porque puede estar encima mirando por un suelo de rejilla que quita el hipo.

Minas de cobre de Falum

Solo por ver el perímetro nos quedamos con ganas de más y decidimos entrar. Además, estas minas están catalogadas como patrimonio de la humanidad por la UNESCO. 20€ la entrada y se puede visitar el museo que abre a las 10. Las minas son más de 80km de galerías pero por seguridad (ya sabemos, problemas del primer mundo) solo es posible visitar hasta los 7 metros de profundidad, vamos un 1% de la mina. Y aunque es bonita te quedas con las ganas de seguir descubriendo en esas galerías que se hunden en la profundidad del abismo.

Tras las minas, pusimos rumbo al lago Siljan. Conforme subíamos empezamos a ver los lagos adyacentes a la carretera congelados y el Siljan no iba a ser menos. En Rättvik, un largo muelle es perfecto para dar un corto paseo por encima, o por debajo en esta ocasión. Puede que a la gente que este acostumbrada al frío esto no le llamé la atención, pero hay que recordad que nosotros somos de Mallorca, así que la nieve escasea, y el hielo menos. Caminar por el lago y sentir como se rescrebajaba un poco al pisar fue una sensación fascinante.

Caminando por el lago Rättvik

La siguiente parada era Orsa y su Orsa Bear Park donde puedes ver animales salvajes del país, sobre todo sus carnívoros (osos, zorros, lobos). Pero cometimos un gran error y tras subir montaña arriba, nos encontramos con el final de la carretera y cientos de suecos practicando esquí. La carretera se ve se corta en la temporada de invierno y se transforma en una estación de esquí. Visitar el parque solo se puede en la temporada de verano. Nuestras caras al encontrarnos con la carretera cortada y gente esquiando era incrédula.

Por último visitamos Mora donde no hay mucho que ver. Al lago Siljan íbamos con la idea de hacer algún trekkin. Pero encontrar información fue realmente imposible. Aparte de porque no hay, los suecos tienen un turismo nacional, por lo que encontrar alguna información era dificilísimo incluso en inglés.

Mora y su legendario caballo de madera

Al día siguiente queríamos visitar los pueblos pesqueros del canal de Kattegat. Por lo que elegimos dormir a mitad de camino en Torby en Lägenhet på landet ¡Encima de un granero! Muy confortante y original, el dueño había hecho habitaciones encima de su granero. Eso sí, Irene no pego ojo, ya que se estaba leyendo un libro de novela negra con asesinatos en Suecia y le recordaba a ello.