Próximo destino…


¿Dónde estamos?: Preparando el próximo destino… PORTUGAL

2022 Empieza con nuestro primer viaje en furgoneta. Si, si. Nos gusto tanto nuestro roadtrip por Australia y Nueva Zelanda que al regresar compramos una furgoneta y la camperizamos. En Abril la pondremos a prueba dos semanas por Portugal.
¡Que ganas!

El Algarve

De camino al faro de San Vicente desde el Alentejo visitamos tres playas fabulosas: la de Almoreira en Aljezur y Amado y Bordeira en Carrapateira. Estas dos últimas se unen con el pueblo en una excursión de 8km y múltiples miradores. En abril, las vegetacion dunar cubre el lugar de diversas flores amarillas y lilas.

Llegamos justo al anochecer al faro del Cabo de San Vicente. Dentro de él hay una exposición pero nosotros cuando llegamos ya había cerrado. Aún así pudimos verlo encenderse y contemplar las magníficas vistas.

Al día siguiente visitamos Sagres. Un pueblo sin más con una fortaleza que lleva su mismo nombre (3€) completamente vacía si no es por una pequeña hermita. Una lastima ya que es un espacio enorme que podrían aprovechar para hacer un museo relacionado con el más o los descubrimientos

Ya iniciando la ruta hacia el este paramos en Lagos, antiguo puerto de donde salían los barcos al descubrimiento. Aquí hay un monumento natural muy curioso llamado La piedade que nos recordó mucho a los 12 obispos de la Great Ocean Road en Australia. Un día de buen tiempo en kayak debe ser tremendo entre tanto peñasco. Por lo demás Lagos no tiene mucho más, la iglesia de San Antonio por mencionar algo del interior del pueblo. Esperábamos mas de un puerto tan famoso antaño.

Entre Lagos y Faro ya las playas están mucho más urbanizadas que las de la costa oeste. Eso le quita mucho encanto pero por citar algunas visitamos el Algar Seco, Marinha y Benagil. Ojo con esta última en donde habréis visto esa espectacular playa con el doble puente. No se puede acceder caminando abajo y los días de mar revuelto es imposible entrar. Además si no es temporada no hay kayaks o barcas para alquilar así que os llevaréis un buen chasco.

Para acabar el día para cenar probamos la famosa Cataplasma. Muy buena al menos la de merluza. El precio por dos personas ronda los 30€.

Al día siguiente de camino a Faro visitamos la iglesia de San Lorenzo. Esta pequeña iglesia (2€) tiene la peculiaridad de mezclar un altar dorado barroco con el resto de imágenes en azulejos, paredes y techos incluido. Tampoco es tan sorprendente pero está bien si se quiere hacer un alto. Molesta un poco que pagando una entrada no te dejen ni filmar ni sacar fotos. Una lastima. (Eso sí, la postal te la venden)

Faro es la ciudad más grande del Algarve pero su casco antiguo es diminuto aunque alegre. Para la catedral o Se se tiene que abonar entregada de 5€. Aunque las murallas no están completas tienen dos arcos o puertas que visitar. La de Repouso y el arco da Vila. Tiene otra capilla dos osos y la iglesia do carmo es bonita. Muchos establecimientos y souvenires para pasar una tarde o unas horas por sus calles adoquinadas.

Nuestra última visita de Portugal fue a Tovira. Primero visitando su larga y casi virgen playa de la Ilha de Tavira. Decimos caso porque tras caminar un kilómetro (si no se quiere caminar hay un tren turístico) te encuentras con un camping. Pero la playa es tan larga que tras caminar cinco minutos es virgen completamente.

Cerca de Tovira pueblo está Santa Luzia, un pequeño puerto de pescadores y en el pueblo tienes el Castelho de Tovira con un bonito jardín y las iglesias de Santa María do Castelo y Santiago pegadas. Un poco más alejado la iglesia de la misericordia de Tovira y el canal con su puente romano. Es un pueblo tranquilo y agradable. Perfecto para acabar nuestra ruta y poner rumbo a Valencia al día siguiente.

El Alentejo

Mucha gente deja esta región en el olvido en sus viajes por Portugal. El Algarve y Lisboa se llevan gran parte de los visitantes al sur de este país. Aún así el Alto Alentejo tiene mucho que mostrarnos.Nosotros le dedicamos un día que perfectamente pueden ser dos. Visitamos Elvas, Villa Viçosa y Evora. Todos pueblos blancos con relieves mostazas y tejados rojos.

Alto Alentejo

Nosotros le dedicamos un día que perfectamente pueden ser dos. Visitamos Elvas, Villa Viçosa y Evora. Todos pueblos blancos con relieves mostazas y tejados rojos.

Empezamos por Elvas. Un pueblo con poco encanto pero que es una lastima porque tiene un enorme potencial. Pueblo amurallado, flrtificado y adoquinado con un castillo en un lateral de la muralla y dos bastiones más en dos montes cercanos al pueblo. Es patrimonio de la humanidad pero sus casas sin cuidado, su falta de hormanentacion floral y sus baluartes donde crece la mala hierba hace que pierda mucho encanto.

Es un lugar donde puedes perder unas horas o todo un día dependiendo de cada uno. A las afueras encuentras el fuerte de Gracia. 5€. Un fuerte en forma estrellada espectacular. El interior, las habitaciones en forma circular hará a los dos minutos hayas perdido el norte. De lo más bonito de la región. Lastima las habitaciones estén vacías, con algo de museo sería un lugar top entre Portugal.

Otros fuertes que merece visita es el de Santa lucia, un poco más pequeño por lo que se recomienda ir a este primero.

El segundo pueblo que visitamos fue Vila Viçosa. Pueblo dedicado a la extracción de mármol por lo que sus casas tiene más encanto que las de su vecina Elvas. Las aceras y farolas de mármol adornadas por naranjos le da mucho encanto, hasta hay un museo sobre el. Se puede pasear por su castillo, visitar las iglesias de la esperanza, sao domingo, dos capuchos, nuestra senhora de concençao y el convento de la Santa Cruz. Merece una visita aparte el palacio de los ducal de Vila Vicioça recubierto de mármol azul con comunas blancas.

El último pueblo que visitamos fue Evora. Ciudad universitaria amurallada mucho mejor conservada que sus dos predecesoras. En Evora podemos visitar una de las capillas más espeluznantes del mundo. La capilla de los huesos (5€). Hecha por más de 1000 esqueletos amontonados en paredes y columnas.

Después de tan tétrica visita queríamos visitar la catedral, pero había que volver a pagar y tampoco nos hacía tanta ilusión ya que no tenía nada especial excepto que se puede subir a su campanario para ver las vistas.

Al lado de la catedral este el templo de Diana (Romano). Entre otros puntos de interés está el palacio de los conde de Basto, rua 5 de octubre, la casa cordovil, la plaça Giraldo o el acueducto y sus murallas.

Después de Evora y ya con las últimas horas de luz visitamos Cromeleque de los Almendres. Un conjunto megalítico compuesto de varias piedras túnicas (algunas con inscripciones) concéntricas. Uno de esos lugares misticos para ver atardecer.

Bajo Alentejo

El segundo día lo dedicamos a la costa Alentegiana. ¡Y qué costa!

Disfrutamos viendo grandes arenales vírgenes como la Praia do Malhao. Un exquisito Arenal donde la vegetación dislumbra colores amarillos azules y violáceos.

Continuando hacia el sur está Vilanova de Milfontes. Pequeño pueblo pesquero de calles enrevesadas con el fuerte de Sao Clemente. Pero lo que realmente vale la pena son sus playas de arena dorada vírgenes. Eso sí el frío mar te deja disfrutarlas.

El último pueblo que visitamos antes de entrar en el Algarve fue Zambujeira do Mar

Estremadura

Como tras la visita a Conimbriga nos sobraba toda la tarde decidimos poner rumbo más al sur y empezar a visitar las tres abadías más famosas de Portugal. La entrada si compras las tres es de 15€ y el tiquet te dura todo un año.

La primera en visitar fue el castillo/monasterio de Tomar. Es una enorme fortificación en donde a los diez minutos te sentirás perdido como en los templos Mogoles de India. Pasadizos y escaleras por todos lados. Como punto a destacar su ventana Manuelina, pero no hay que obviar si gran cocina y dormitorios, eso sí, como guinda del pastel su espectacular sacristía.

Para el segundo monasterio hay que desplazarse a Bathala. El monasterio tiene el mismo nombre y fue erguido tras una promesa del rey si vencían en una batalla a los castellanos. La iglesia cuenta con unos claustros manuelinos muy bonitos pero lo que realmente llama la atención es sus capelas inacabadas. Totalmente recargadas hacen que que estén a cielo abierto sean realmente increíbles. Ya podemos decir que hay una basílica que su construcción es más larga que la de la sagrada familia.

El día no daba para más y por desgracia el día siguiente eran fiesta nacional así que todo estaba cerrado. Al final decidimos viajar ese día a Lisboa y terminar de ver esta región más adelante.

Tras unos días por Lisboa y Sintra regresamos a Alcobaça para ver su monasterio de Santa María. Este es posiblemente el menos vistoso de los tres pero tiene puntos interesantes como su gran cocina o las esculturas de los reyes Portugueses. En la iglesia, imponente, los cuerpos del infante y …………….

La siguiente parada fue visitar Obidos. Un bonito pueblo amurallado de casas blancas con tejados rojos. Aquí es obligatorio comprar una botella de licor de cerezas y caminar por su gran muralla. Al castillo no se puede acceder ya que ahora mismo es un hotel.

Si se tiene tiempo otra parada que apuntar es Peniche. Dispone de una fortaleza al mar, pero lo mejor es contratar un tour en barca hasta la isla de Berienga Grande y visitar el fuerte de Sao Joao Baptista. Nosotros por desgracia no pudimos ir ya que el viento y las olas lo hacian imposible.

Sintra y Cascais

No puedes haber visitado Portugal y no haber ido a Sintra.

Sintra es esa parte de Portugal llena de mansiones y casas de buen ver. Un centro bullicioso de turista por ver entre otros edificios sus cuatro obras de arte. Puedes verlas todas ellas en un maratoniano día, pero pensamos es mejor dos para disfrutarlas con más detenimiento. Estamos hablando del Palacio Nacional de Sintra, Quinta da Regaleira, castillo dos mouros y el Palacio de Penha.

Primero de todo decir que aparcar es difícil y los parquins, tuk tuks y autobuses hacen si agosto cada día por aquí. Pero no es imposible hacerlo caminando, eso sí, ves con unas buenas zapatillas.

Lo primero que visitamos fue el Palacio Nacional de Sintra. 10€ por cabeza, aquí les da igual hoy fuese el día internacional de los museos y monumentos. La pela es la pela. El palacio por fuera tiene un aire Dalinesco con sus peculiares chimeneas. Por dentro es una maravilla, ostentoso como un palacio real debe de ser. Aquí cada rey ampliaba el palacio y no escaneaba en detalles. La cocina es impresionante y las habitaciones cuidan el más mínimo detalle.

Después del Palacio Nacional nos dirigimos a los jardines y palacio de la Quinta de Regaleira. 10€ para visitar su jardín lleno de plantas, caninos, grutas y agua. Con torreones de piedra, grutas y pozos es una obra arquitectónica que el mismo Gaudí habría aplaudido. Un lugar donde un adulto volverá a sentirse niño subiendo y bajando torreones y escaleras de caracol. El palacio aunque pequeño comparado con el Palacio Nacional es también cuidadoso en su interior y exuberante por afuera. El pozo más famosos de Portugal está bien, posiblemente lo has visto tanto en fotos que cuando lo ves no te impresiona tanto, sobre todo si está atestado de gente.

La tarde se nos echaba en cima y ya sabíamos no nos daría tiempo para ver los dos monumentos que queríamos ver. Así que dejamos el palacio de Penha para el día siguiente y fuimos a visitar el Castillo dos mouros. Este castillo roquero de origen musulman está en lo alto de una colina y la subida es un agradable paseo por un tupido bosque. La entrada vale 8€ y tiene unas almenas y muralla muy bonitas. No las mejores que hemos visto en Portugal ¡pero esque hemos visto muchos castillos! Eso sí, las vistas son increíbles, sobre todo al palacio de Penha.

Al día siguiente nos levantamos pronto, la idea era estar a las 10 en el parquin del palacio de Penha. Pero entre que el GPS nos hizo una mala pasada y luego la policía nos desvío. Realizamos más de 40km por carreteras estrechas y acabamos llegando casi a las 12. Al final aparcamos en el mismo lugar que ayer y realizamos unos dos quilómetros a pie.

El palacio de penha cuesta 13€ y aunque maravilloso y colorido está abocado a morir de éxito. Las colas interminables hacen que visitar el interior sea una procesión infinita de gente a paso lento. Las colas para entrar pueden durar hasta media hora sin moverse y sacarse una foto una tarea imposible.

Como los museos cierran a las seis de la tarde pero hay luz hasta las nueve de decidimos acabar el día en Cascais. Cascais es un bonito y turístico pueblo costero lleno de restaurantes. Como puntos de interés, aparte de pasear por el centro está la boca do inferno. Un increíble sifón, o eso dicen, porque cuando nosotros fuimos el mar estaba tan plano que parecía estabas en el Mediterráneo y claro… Ahí no había nada que subiera. Eso sí, la puesta de sol a los acantilados es muy bonita.

Cascais también tiene la fortaleza de nuestra señora de la luz digno de ver y pasear. Por último si se tiene tiempo se puede ir a visitar el palacio Seixas antes de ir a cenar a uno de los numerosos restaurantes.

Otros palacios a destacar en Sintra son el de Montserrate o el convento de los capuchos.

Lisboa

El domingo de ramos es fiesta nacional en Portugal. Todo iba a estar cerrado así que decidimos ir a Lisboa a visitarla. Si algo hubiera estado abierto, era ahí. Y así fue.

Empezamos la visita en Belém, visitando su famosa torre y el monumento a los descubridores. Detrás de ello se alza el monasterio de los jerónimos. Este estaba cerrado excepto su iglesia que impartía la misa de pascua. Dentro pudimos observar la tumba de Vasco de Gama.

El tranvía 15 nos dejó en 30 minutos en la plaza del comercio en el centro de lisboa. Se dice esta plaza es la más grande de Europa. Lo más sorprendente de ella es el enorme arco que abre la Rúa Augusta.

Pero por allí íbamos a volver. Nuestra ruta empezaba. Caminando hacia la iglesia de nuestra concepción velha con una bonita entrada. Subiendo enseguida nos encontramos la catedral, bastante humilde pero con mucho glamour desde afuera ya que pasaban constantemente coloridos tranvías. De ahí por el largo San Miguel y rua de los remedios vamos ascendiendo al mirador de Alfama. Siguiendo hacia el este tenemos el pintoresco Panteón Nacional y la Igreja de Sao Vicente de Fora.

Regresando sobre nuestros pasos tenemos el castillo de San Jorge (5€)*

Si continuamos subiendo llegaremos al convento de Graça con su mirador entre calles estrechas y edificios poco cuidados hasta llegar al mirador de nuestra senhora de do monte. El mirador más emblemático (y lleno) de Lisboa.

De vuelta por la gran plaza Martín Moriz llegamos a la Igreja de Sao domingos (8€) donde la palabra barroco se queda corta. Tremendamente sobrecargada. Al lado de la plaza de don Pedro IV. Un poco más arriba está la plaza de los restauradores y por la Rúa Augusta acabamos en la plaza del comercio.

Ya anocheciendo volvimos a coger el tranvía a Belén. Nos habíamos dado un buen tute a caminar.

A la mañana siguiente era el día de los museos. Así que en Lisboa todos eran gratis. Nos levantamos pronto y a las diez ya entrábamos en el monasterio de los geronimos para ver su claustro manuelino. Es bonito pero si ya has visto bellezas como Bathala o Tomar te sabrá a poco. Sobre todo habiendo entrado ya en la iglesia del mismo nombre.

Por último entramos en la Torre de Belen ya que también era gratis. No sabemos cuánto vale pero el interior no merece mucho la pena. El mirador no es bonito y abajo apenas hay unos cañones. Tras esta última visita pusimos rumbo a Sintra y Cascais.

Aveiro y Coimbra

Empezamos el día visitando la Costa Nova con sus pintorescas casas a rayas de colores. Un agradable paseo matutino.

Muy cerca se encuentra Aveiro. Un pueblo pescador con canales y góndolas parecidas a las venecianas con la particularidad que en la proa tiene decorados algunos dibujos un tanto obscenos. Flanqueando los canales las fachadas de los edificios con un aire renacentista. El centro es un lugar animado, más hoy que el calor aprieta y las góndolas no cesan en su trajín de llevar turistas. 15€ el paseo y caben unas 15 personas.

De camino a Coimbra pasamos por el Hotel Bussaco en Luso. Conviene aparcar afuera ya que solo por entrar el coche te van a clavar 6€. El paseo hasta el hotel en lo alto de una colina es agradable ya que sus jardines son enormes. Gran cantidad de flora con lagos ríos y fuentes te sorprenderán antes de llegar arriba. Por un momento, parece estar en la plurisilva y no en Portugal. El hotel tampoco te dejará indiferente. Con un estilo barroco exuberantemente cargado, no hay ningún detalle que perderse. Una joya arquitectónica.

Por último a la tarde visitamos Coimbra. Al principio nos pareció una ciudad universitaria sin más, incluso las facultades parecían dejadas. Decidimos darle una oportunidad. Empezamos en el barrio alto donde encontramos la Sé nueva y las distintas facultades. La que más merece la pena es la de derecho donde hayamos el paço das escolas. Para ver el recinto has de pagar 12’5 eur. Incluye el museo de la ciencia (al lado de la Sé nueva, allí se compran las entradas), el palacio real, la Capela de São Miguel y la fantástica biblioteca Joanina. Del palacio destacar la Sala dos Capelos y la de los exámenes, así como las vistas a la ciudad desde una de las terrazas. A modo personal comentar que le haría falta una buena reforma. La Capela es muy guapa y colorida destacando en ella un gran órgano dorado. La biblioteca Joanina es el plato fuerte de la visita, albergando debajo de ella la prisão académica donde se recluía a estudiantes por mal comportamiento. La biblioteca es muy ostentosa con dos pisos de libros antiguos recordando a las míticas bibliotecas de películas.

El calor era sofocador y mientras bajábamos por la ciudad de esas de bares con ambiente universitario reinan las calzadas. Hay música en la calle y los universitarios al estilo Harry Potter pasean por las calles. El momento invita a hacer una parada y disfrutar.

Por último fuimos a visitar la se vieja de un estilo románico. Hoy también teníamos que visitar Conimbriga y el castillo de Montemor pero ya no sabía tiempo. Así que lo dejamos para el día siguiente, afortunadamente teníamos días de más para visitar el país y ir a un ritmo más pausado.

Al día siguiente fuimos primero al castillo de Montemor. Parte de la línea defensiva de Portugal con los musulmanes en tiempo de la reconquista. El castillo fue fundado por los templarios y nos recuerda un poco al de Karak. La entrada es gratuita y dentro entre almenas tiene una iglesia con columnas curiosas.

La mañana también dio para visitar Conimbriga antigua ciudad romana. 4’5€ por persona y alberga unos mosaicos que nada envidian a los de Madaba. Son increíbles y aunque el interior de la ciudad no vale mucho, la ornamentación de los mosaicos de las casas señoriales del exterior es exquisita. Lamentablemente una muralla defensiva las atraviesa la ciudad, ya que la construyeron a toda prisa tras la invasión de los suevos, y muchos murales se perdieron.

Oporto

Oporto es esa ciudad romántica y melancólica a la vez. Una ciudad bonita pero descuidada. Con encanto en su dejadez en los edificios.

Empezamos la ruta en el canal, cerca del puente Luis I enfrente tenemos Gaia y sus aacenes de vino. Por el río pérgolas parecidas a Venecia suben y bajan llenas de turistas.  Subiendo por el monasterio de Santa Clara hasta la iglesia parroquial de San Ildefonso. 

Por la Rúa santa catalina subimos hasta la capilla de las almas, muy bonita con sus azulejos. De ahí a la cámara municipal de Oporto.  Bajamos por Aliados y llegamos a la estación de tren. Hay que entrar dentro para ver la azulejería con dotes históricas de Portugal.

De ahí vamos a la Igreja do Carmo y pasamos por la librería  Livlaria levo con una cola impresionante para ver la biblioteca en la que se inspiró la escritora de Harry Potter. 3€ la entrada que te descuenta si compras un libro. Debe de vender pocos y su público habitual debe de haber dejado de ir solo por el agobio de los turistas.

Seguimos bajando por la torre de los clérigos, otra enorme cola para subir al mirador y ver las vistas de Oporto. 5€ la entrada. Seguimos por Rúa las flores con pintorescos palacetes con azulejos.  .  Ahí está el museo de la misericordia recientemente restaurado. 

Acabamos en miradouro da victoria con su iglesia para bajar al palacio da bolsa y la iglesia de San Francisco con una sacristía barroca desmesurable en pan de oro.

Para finalizar la visita a Oporto pasamos por la plaza de los jardines do infante y la casa do infante que nos lleva de nuevo a la rivera del Duero.

Al atravesar el puente de Luis I llegamos a Gaia. Aquí no hay casas o iglesias sino tabernas donde degustar cientos de oportos. No podemos recomendar porque a imposible probarlos todos. Al lado de Grahams está el Castillo de Gaia. No hay nada como degustar un Oporto y un queso de la sierra al atardecer en esta hermosa ribera.

Oporto tiene un aire decadente y bohemio con una animada y romántica ribera. En la que se sabe apreciar los placeres sencillos de la vida.

Serra da Estrela

¡Bienvenido al maravilloso mundo de los Castillos! La Serra da Estela es una región que aglutina los picos más altos de Portugal y una decena de pueblos con sus respectivas fortificaciones. Esta mezcla puedes recorrerla en un GR de ¡565km! Dicen que necesitarás de un mes para hacerlo a pie. Afortunadamente se puede hacer en mountanbike en una exigente semana.

Los pueblos fortificados o aldeias históricas como se las nombra aquí, ya empezamos a visitarlas ayer com Trancoso. Desgraciadamente verlas todas nos llevaría demasiado tiempo pero una listas de ellas son: Linhares da beira, Piodao, Castelo novo,  Idanha a velha, Monsanto, Belmonte, Sortelha, Castelo Mendo, Almeida, Castelo Rodrigo y el mencionado Trancoso.

Nosotros empezamos visitando Linhares da Beira. Con su castillo con dos torres aunque  desgraciadamente no puedes subirte a ninguna. Acto seguido pasamos por Fogosinho que pensábamos también tenia un castillo y con lo que nos encontramos fue con una pantomima encima de la base de una posible atalaya.

Tras el fiasco de Fogosinho decidimos ir al pueblo más alto de Portugal. Sabugueiro se encuentra a 1050 metros de altitud. El pueblo no tiene mucho encanto pero si tiene numerosos restaurantes en la calle principal donde con un plato comen dos. Y bastante económicos.

Las últimas paradas fuero para Belmonte y su castillo. 2€ El único que se tiene que pagar para visitar. Belmonte además tiene numerosos museos como el del aceite o el judío. Hay un pack que por 10€ puedes entrar a todos más el castillo. A nosotros no nos daba tiempo a verlos todos así que entramos en el castillo y en el museo judío (4€). Belmonte se caracteriza por tener una colonia bastante grande de gente judía y arraigado desde hace bastantes cientos de años.

Por último, la guinda del pastel. Sortelha aparece alejada y puede que de pereza llegar hasta allí. Pero el camino vale la pena. Rodeado por una muralla hay una aldea en la que el tiempo se ha parado. Calles con encanto y casas de piedra se mezclan con un castillo encantador. Afuera el antiguo hospital en ruinas merece una visita fugaz.

Tras un día de pueblos y castillos el otro tocaba a la naturaleza. Primero acudimos a Poço do Inferno. Una cascada tras una sinuosa y estrecha carretera (sobre todo si el GPS te lleva por la más estrecha de todas)

Tras la cascada decidimos realizar una excursión. Decían que la ruta do Zêzere era de las más bonitas. Una de la siete maravillas de Portugal. La ruta son 18km entre ida y vuelta (Se va y viene por el mismo sitio) y a nosotros no nos pareció tan espectacular. Eso sí, por el camino vimos un jabalí y arriba cuando llegas hay un merendero muy bonito de césped, barbacoas y el río pasando por enmedio. Pero al merendero puedes llegar en coche sin necesidad de torrarte casi seis horas. (no hay sombra en toda la ruta)

Por último decidimos visitar el último pueblo emblemático con otra carretera de esas que hace pongas los cinco sentidos. Piodao es una pequeña aldea de casas de pizarra en lo alto de una ladera. Este pueblito es característico aparte de por sus casas de pizarra por sus ventanales y puertas azules y sus calles laberínticas en la que por unas horas querrás perderte.

Ya solo nos quedaba, con las últimas horas de la tarde conducir hasta Aveiro.

Duero

Tras la visita a Oporto y ver la cantidad de bodegas que había hoy tocaba ir a visitar la zona vinícola de donde procesa el Oporto. La zona del alto Duero.

Pero antes de camino hemos ido a realizar un Trekin para visitar las fisgas do Ermelo. Unas cascadas en un trekkin señalizado saliendo del pueblo de Ermelo. PR 3, 12km 4:30h

Acto seguido emprendemos el viaje hasta Vila Real para ver el palacio Mateus. De la famosa bodega Mateus Rose. 27€ los dos y aunque los jardines son decentes y el palacio es bonito (estilo barroco) de vino no vimos nada. Ni un triste botijo.

Pero todo cambio en nuestra siguiente parada. Cogimos altura y recorrimos una de las rutas en coche más impresionantes que hayamos realizado. La ruta serpentea entre montañas de 800 metros rodados de viñedos de decenas de Quintas (fincas). Por debajo, el río Duero le da un aire bohemio en donde quieres que se pare el tiempo.

Llegamos a Pinhão y paramos en la quinta do Bomfin. Realizamos una degustación de vinos en donde quedamos más satisfechos por la varieadad que te ofrecían más barata (estándar) que por la otra más cara (elegimos dos variedades). Debió ser que en la otra te ponen vino blanco y no es su especialidad. Después hicimos una ruta por las bodegas y nos explicaron diversas quintas trabajan para una marca.

Pinhão también tiene un bonito paseo fluvial, diversos trekins por los viñedos y una estación de tren con azulejos bastante bonita. Pero sobre todo lo que fascina son sus decenas de miradores en las laderas en las que tendrás que parar el coche más de una vez para admirarlo.

Por último nos dirigíamos a la zona de Serra d’astrela. Donde mañana iniciaremos la visita. De camino destacar dos pueblos medievales: Penedono con su impoenente castillo que sobre sale del pueblo (se ve a leguas) y Trancoso. Pueblo con una formidable muralla que se puede recorrer entera (ojo al subir o bajar, no hay barandillas) y su castillo interior. Dos pueblos con encanto para parar a descansar un rato.