Parque Nacional Springbrook

No amanecía muy bien (como el 70% de los días)

Llegamos a la tarde después de un largo camino desde Maryborough. Habíamos reservado una plaza en el camping del parque por 12$. Cenamos pasta y nos dispusimos a dormir pronto para al día siguiente aprovecharlo al 100%. Por desgracia a la noche empezó a llover y cuando era hora de salir a descubrir el parque seguía lloviendo. ¡Qué mala suerte estamos teniendo en Australia! Decidimos esperar unas horas. La lluvia menguó aunque el tiempo seguía amenazante. Pero ya no podíamos esperar más. Nos pusimos los Goretex y a caminar.

Una de las muchas rutas del parque

El primer punto que fuimos a visitar fue el Best of all lookouts, el mejor mirador del parque, aunque aún había nubes bajas y las vistas aunque bonitas, no fueron las mejores. Acto seguido fuimos a realizar un trekking para ver las Twin falls y otras cascadas de la zona. La lluvia había amainado y nos daba una tregua para hacer una caminata de dos horas. Por un momento dejamos la calurosa Australia de playa y parecía que nos habíamos trasladado a Sumatra o al bosque nuboso de Mindo. Árboles gigantes y torrentes recorrían la espesa maleza de esta plurisilva.

Torrentes en Springbrook

Se hacía tarde y decidimos bajar para hacer un último recorrido por la sección del Natural Bridge. Es un circuito circular donde se ve una cascada por dentro de un puente. Vale la pena visitarlo y comentan que por la noche es más espectacular. Como era fin de semana y nosotros habíamos reservado con poca antelación. La noche del sábado al domingo no pudimos reservarla ya que estaba llena. Así que decidimos por 20$ dormir en un lugar habilitado privado. Al despertarnos estábamos rodeados de vacas y muy despacio llegamos a la carretera de nuevo.

El día había empezado despejado y eso nos animó a hacer un trekking más largo. Fuimos a hacer el camino de Purling brook y cuando llegamos había un cartel en donde informaba que la mitad del recorrido estaba cerrado por desprendimientos. (Seguimos con nuestra mala suerte). El camino había que rehacerlo por donde ya habíamos ido y eso le quitaba parte de la gracia.

Pero como guinda a la caminata estaba la Purling brook fall, una catarata de más de 100 metros y por eso valía la pena hacerlo. Y la verdad que no defraudó. Después de ello y viendo el fantástico día que hacía pusimos rumbo a otro parque que está muy cerca. El Lamigston National Park.

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