Banaue / Batad

Llegamos a Banaue a primera hora de la mañana tras una noche en uno de los peores buses nocturnos que recordamos. El aire acondicionado no puede regularse y te congelabas de frío. Comentar que los buses a Banaue es mejor reservarlos unos días antes, pues se llenan y solo salen unos cuantos por la noche. El trayecto nos costó unos 450PHP (8€) por persona.

Arrozales en empinadas laderas

En Banaue lo primero que nos tocó fue pagar 50PHP (0,80€) por entrar en el pueblo. Sorprende un poco estas entradas a los pueblos, nos gustaría saber a donde van esos ingresos y esperamos sea a la mejora de la gente, de los poblados y sus arrozales. Acto seguido nos llevan a una oficina de turismo, en la que empiezan a vendernos tours comentando que el guía es obligatorio. Como esa historia falsa ya nos la sabíamos de Indonesia, decidimos desaparecer junto con un chico holandés y un hombre italiano que habíamos conocido por allí.

Llegamos en el momento de siembre

Comimos algo por Banaue y pillamos dos mototaxis hasta Batad, para caminar por sus arrozales por 200PHP (3€) cada triciclo. Batac es una aldea refugiada entre montañas con unos arrozales que desafían la gravedad en sus laderas. Las casas son humildes y nunca sabes si el camino que has cogido te llevara donde habías pensado, pero al final todos los caminos te llevan.

Nos hospedamos en Hillinside por 500PHP (8€) la habitación doble con baño compartido. Las habitaciones no tienen enchufes, por lo que si queremos cargar algo hay que ir al restaurante que por 20 PHP (0,30€), nos cargan el móvil. Por supuesto, olvídense de que la zona disponga de wifi. El día estaba medio nuboso y por un momento parecía que había viajado en el tiempo y vuelto a Machu Pichu. Las nubes se disipaban y te dejaban ver los arrozales y montañas colindantes.

Poblado Batad

Decidimos ir a un mirador en lo alto de una ladera para tener una bonita panorámica, pero empezó a lloviznar y cambiamos los planes y fuimos a comer primero, ya que se había hecho el medio día. Como peculiaridad comentar, que el estofado y el adobo es muy típico en Filipinas y la verdad que muy bueno y barato. Este país tiene mejor gastronomía posiblemente que el resto del Sudeste asiático, que se basa en noodles y arroz, a falta de conocer Malasia. Las vistas desde el mirador son muy bonitas y aunque en enero los arrozales aún no están en su esplendor, nos gustó mucho. Pasamos la tarde paseando y después de cenar nos fuimos pronto a la cama ya que estábamos cansados de la noche anterior en el bus. Nos dijeron que la mejor época para verlos es Marzo/Mayo.

Cascada de Tapiya

Al día siguiente a la mañana, fuimos a ver la cascada de Tapiya. Un impresionante y potente chorro de 40 metros. Dan ganas de pegarse un baño en algún lugar resguardado, ya que el agua no está muy fría.

Después de la cascada regresamos a la carretera para volver a Banaue en jeepney, aunque al final fue una furgoneta normal la que realizo el trayecto por 150PHP (2,5€) cada uno. En Banaue aprovechamos para comer y comprar algún recuerdo. Los recuerdos en madera tallada son muy bonitos y baratos. Después de comer hicimos tiempo pues a las 7 volvíamos a coger el bus nocturno a Manila (el cual fue todavía más frío). Nos despedimos de Job, el chico holandés, pues el seguía otro camino y nos preparamos para otra noche aún peor en el bus que de ida. Al día siguiente queríamos ir a visitar el volcan Taal en Tagaytay.

Merendero entre colinas

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