Laos

 

Actualmente solo hemos visitado Luang Prabang con un trekkin por la selva y visita a una reserva de elefantes. Pero lo que más nos impacto fue descubrir la catarata más bonita que jamas hemos visto las Tat Kuang Si son sencillamente increíbles.

Aún así, tenemos pensado volver al país para poder descubrir el resto de la cultura del país del millón de elefantes.

 

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Luang Prabang

Tras dos días de navegación por el río Mekong llegamos a esta preciosa ciudad. Salimos de Chiang Rai al punto fronterizo de Huay Xai dirección a la pequeña localidad de Pack Beng, en ella pernoctamos para el día siguiente continuar nuestro viaje en barca. ¡Nunca olvidaremos la riquísima comida india que comimos en este pueblecito! El el único indú, así que es fácil localizarlo, el mejor que hemos probado, ni en la mismísima India.

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Trekkin por la selva

La travesía por el río Mekong te permite avistar pequeñas embarcaciones pesqueras, y el horror de cómo queman extensiones de arboles para utilizarlas como plantaciones de arroz entre Abril y Mayo. Justo antes de llegar a Luang Prabang el paisaje se torna especialmente bonito al poder verse algunos templos.

Consideramos que es un viaje fluvial para relajarse y disfrutar de las bonitas vistas. En nuestro caso, la tranquilidad se vio truncada por una fiesta digna de las mejores discotecas de Ibiza en la parte trasera del barco llevada a cabo por unos jóvenes. ¡Qué mejor remedio para ello, que inmortalizar el bello paisaje y a las familias Laosianas que viajaban con sus pequeños a bordo de la barcaza!

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De paseo en elefante

Luang Prabang no nos defraudó, ni sus preciosas cataratas Tat Kuang Si, ni su trekking por las montañas, ni la adrenalina en nuestro cuerpo al hacer la ruta en Kayak, en la que volcamos y Irene se asusto un poco. Tambiém impresionan sus templos y paseos por el mercado nocturno al atardecer. Sin duda una ciudad con la tranquilidad y el buen rollo necesarios para que incluso instalarse temporalmente en ella, si pudiera ser una alternativa.

Recomendamos madrugar para ver la ceremonia de entrega de limosnas a los monjes por parte de los habitantes, fuimos perezosos y no acudimos, pero un familiar que estuvo nos dijo que vale la pena verla, al menos una mañana. Nosotros como ya habiamos visto las de Mandalay, desistimos.

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Cataratas Tat Kuang Si

Otra visita interesante es visitar las cuevas de Pak Ou a una hora de la ciudad. Está llena de estatuillas que los fieles dejan cuando acuden en peregrinación. Nosotros no tuvimos tiempo de verla, la vimos desde lejos a nuestra llegada a la ciudad desde la barcaza.

Pero, sin duda alguna, lo que vale la pena es acercarse a las “Tat Kuang Si” waterfalls, sus aguas cristalinas y el calor que invade la zona en primavera, fueron la excusa perfecta para pegarnos un chapuzón. Se llega a ellas en una media horita, en nuestro caso mediante tuk-tuk.

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Cataratas Tat Kuang Si

Al día siguiente contratamos dos días de trekking + Kayak en una agencia de excursiones local. El primer día junto a una chica americana realizamos senderismo por las montañas de la zona, pernoctando en una pequeña aldea indígena muy auténtica. Al día siguiente tuvimos un divertídisimo contacto con elefantes, primero paseando sobre tierra y después bañándonos con él en el río. La jornada terminó por un tranquilo descenso aguas abajo en kayak, importunado por algún pequeño susto en forma de rápido en el que nos caímos al agua.

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Nos esperaba un viaje de dos días en esas barcas

Como único “pero”, y tras haber llevado un control férreo en nuestra alimentación en todo el viaje, al final sucumbimos a la frecuente diarrea del viajero, creemos que tras haber tomado un caldo en la aldea indígena. Al día siguiente tocaba coger un avión con destino a Siem Riep y tras el buen sabor de boca que nos había dejado “la ciudad de oro”, solo nos preocupaba estar en las mejores condiciones posibles para visitar los preciosos templos de Angkor.

Siam Riep – Templos de Angkor

Para los fanáticos de las grandes civilizaciones como yo, llegar aquí es cumplir un sueño. Llegamos a Siem Riep, una ciudad que no dice mucho, con un crecimiento desorbitado de hoteles construidos a toda prisa y que le hacen perder su esencia.

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Pero lo importante de Siem Riep no es su ciudad habitada, sino la deshabitada, pues Angkor no es un templo sino una antigua ciudad llena de templos, fuentes y una fuerte y avanzada (para su tiempo) construcción de canales.

34505671440_ed36b6c754_c Lo peor de Siem Riep fué su calor. Cargados con las mochilas en busca de un hotel/albergue nos deshidratabamos por minutos (Menos mal llevabamos un termo y el agua se conservaba fresca). Los hoteles ademas son bastante caros si lo comparamos con el nivel de vida del pais y empiezan a abundar los resorts de 4 y 5 estrellas.

Para ver Angkor necesitas por lo menos tres días, afortunadamente puedes comprar un bono para tres dias por 40$ y concertar un tuk tuk o alquilar una bicicleta si no hace calor pare ir de templo en templo.

Imprescindible madrugar un dia para ver la puesta de sol detras del Angkor Wat. Al ser un lugar religioso no hay que ir en tirantes ni pantalon corto. Es recomdable llevar agua y si vaís en marzo-abril como fuimos nosotros preparense para sentir el calor y la humedad. Nosotros nos levantabamos muy pronto, a las 6 am y a las 12 ya estabamos en el hotel ya que el calor era insoportable y el sol te abrasava.

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Aún así nos quedamos con las ganas de ver más, pues cada templo es fascinante. No hay que perderse aparte del Angkor Wat, la ciudad de Angkor thom con su terraza de los elefantes o la del rey leproso, el templo de Bayon con sus mas de 200 caras en torres y el templo de ta prohm en donde se observa como la selva va comiendose las ruinas.

Koh Tao

Tras un periplo de más de 10 horas de transporte (6 horas de bus desde la capital a Chumphon, 3h de espera para coger el ferry y 2 horas de ferry), llegamos a esa isla paradisíaca a 70km de la península. La menos explotada de la triada Koh Tao, Koh Samui y Koh Pha Ngan, y capital del buceo tailandés.

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vistas desde nuestro Bungalow

Otra opción para llegar hasta Chumphon es con tren nocturno, que te ofrece la posibilidad de dormir en litera. El autobús no estuvo mal, lo que se produzco un hurto en una de las mochilas de una compañera, así que recomendamos no dejar las pertinencias de valor en el maletero. Otro aspecto negativo del autobús es que nos dejó en una estación solitaria a las 3h de la madrugada y nos costó encontrar el bus lanzadera que une el pueblo con el puerto.

Nuestra idea era estar uno o dos días en esta isla y dos o tres en Phuket y las Phi phi. La verdad es que teníamos poco tiempo destinado para el sur. El sur del país desde el punto de vista turístico es la parte más visitable, pero nosotros siempre intentamos huir de las masificaciones. De todos modos, en la segunda visita al país visitaremos el sur en mayor profundidad.

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Chalok Baan Kao

¿Por qué nos quedamos finalmente los 4 días en esta isla? Primero porque conocimos a unos amigos españoles en el barco con los que hicimos una muy buena relación y nos comentaron que ellos iban a hacer el curso de buceo en la escuela regentada por españoles “ihasia“.

La verdad es que andábamos ya cansados de tanto traslado y nos apetecía estar tranquilos unos días, y por otro lado, quedaba poco para mi cumpleaños y Alberto me regaló el curso de buceo que me hacía ilusión hacer. Lo realizamos en la escuela “ihasia“, bajo un trato excepcional y nos alojamos en los bungalows anexos a la escuela al sur de la isla en Chalok Baan Kao. ¡Qué bocatas más ricos nos comimos después de 3 semanas a base de tallarines y arroz!

Alberto ya tenía el Open Water, pero aprovecho para refrescar conocimientos y bucear el último día conmigo. Una vez que controlas la respiración con el regulador y te dejas llevar, estar ahí abajo es una de las experiencias más inolvidables y relajantes que he vivido en toda mi vida. El fondo marino, sus arrecifes de coral…¡ESPECTACULAR!

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Buceando juntos

Chiang Rai

Esta ciudad septentrional destaca por la belleza de dos templos: el templo blanco y el templo negro, “el ying y el yang”.

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Templo Blanco

Llegamos a esta ciudad norteña de noche, alrededor de las 20:00 de la tarde y nos alojamos en un modesto hostal céntrico. Chiang Rai no es una ciudad tan turística como Chiang Mai, así que las opciones son más reducidas.

Damos un pequeño paseo por la ciudad que cabe señalar que no es demasiado bonita. Vemos un reloj dorado, “la torre del reloj”, que su construcción ha sido realizada por el mismo artista que ha diseñado el templo blanco, el reloj va cambiando de color a medida que pasan los segundos y según leímos en la guía y en otros blogs también con la melodía de la música (este aspecto no podemos corroborarlo).

Tras cenar en un bar-cafetería cercano al hostal nos vamos a descansar, ha sido un día completo, la aventura de Chiang Mai y el trayecto en bus por las carreteras montañosas del norte nos dejaron exhaustos.

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Templo Negro

Madrugamos, tópica presente en todo el viaje, y nos disponemos a alquilar una moto. Nuestro plan para hoy es visitar los dos templos: el blanco y el negro; y visitar las cascadas de Khun Korn. Son unas cascadas muy bonitas a poca distancia de Chiang Rai.

Una vez llegado al lugar tened en cuenta que toca caminar mas o menos 2 km entre elevadas copas de árboles para llegar a la cascada, pero vale la pena, es más el calor era tan fuerte que decidimos refrescarnos en sus aguas. A pesar de ser un país budista, en el norte se sorprenden bastante al ver a una chica en bikini. De hecho todas las tailandesas se bañaban en ropa.

Cascadas de Khun Korn

En cuanto a los templos comentar que ambos en su estilo son preciosos y altamente recomendables, si bien el templo blanco es mas turístico y “espectacular”. Se encuentran a unos 8 o 10 km a las afueras de la ciudad, ambos en direcciones opuestas. El templo blanco es muy fácil de localizar y el negro no tanto.

El negro está en un desvío cuyo cartel a penas se divisa, logramos dar con él gracias a la amabilidad de un Tailandés que tenía una tienda de comestibles cercana al cruce, una vez dado con el cruce hay que conducir por una carretera pequeñita, pero una vez dentro de la misma la señalización es mucho mejor.

Por la tarde nos dirigimos a la estación de Chiang Rai y cogemos un autobús que nos lleva al pueblo fronterizo de Chiang Khong, nuestro objetivo es cruzar a Laos a través del paso fronterizo de Huay Xay.

El territorio por el que transcurre el autobús es abrupto y el transporte peculiar: muy antiguo, sin puertas y la parte de atrás llena de verduras!! En alguna ocasión se te pasa por la cabeza que puede pasar con tu vida si se pasa el conductor haciendo alguna curva… En el bus conocemos a tres chicos que están haciendo un recorrido por Asia: una japonesa, un americano y un galés. Entre todos buscamos un alojamiento para a la mañana siguiente disponernos a cruzar la frontera en barca a través del rio Mekong.

De vuelta de las cascadas

Sukhothai

Tras estar día y medio en Ayutthaya, nos dirigimos a Sukhothai. Está a tan solo dos horas en bus. En Sukhothai diferenciamos dos zonas, la zona nueva donde están los hostels y restaurantes y la zona vieja donde están las ruinas. Afortunadamente al contrario que en Ayutthaya, aquí solo has de pagar un bono para poder verlas todas. Muy bien cuidadas por cierto, en un recinto fantástico.

Decenas de estatuas de buda

Nos alojamos en un bonito bungalow en la ciudad moderna, con piscina incluida. Salimos a conocer la ciudad nueva. Tiene al lado del hostel un pequeño mercado que junto con el mal olor que provoca estos puestos por el calor y la cantidad de perros no parecía muy higénico…

A la mañana siguiente cogemos un bus y nos dirigimos a la ciudad antigua. El bus es digno de admirar, una vieja camioneta con el chasis de madera que a duras penas pasaba los 40km/h. Lo cual en este país nos reconforta jeje… Alquilamos unas bicicletas a las afueras del parque, ya que este es bastante grande y los templos están bastante diseminados unos de otros.

Restos del antiguo esplendor de la ciudad

Nos impacta lo bien cuidado que esta el parque. El césped cortado y los monumentos muy bien conservados. La carretera por la que vamos en bicicleta carece de coches y esta espectacularmente bien asfaltada. Dentro de un recinto o zona verde visitamos las ruinas de los templos de Wat Mahathat, Wat Si Siwai, Wat Si Sai entre otros.

No todos los templos están en el parque cerrado. Algunos están diseminados por afuera, pero con las bicicletas llegamos fácilmente del cual podemos destacar el templo adornado con elefantes.

Plaza con un mensajero

Ayutthaya

Nuestro viaje se inicia en Bangkok donde nos percatamos de la humedad y del gran calor que hay en la zona en esta época del año. Las calles están descuidadas y el mal olor de la poca limpieza que hay a veces es nauseabunda.

Uno de los múltiples complejos que hay por la ciudad.

Una vez en el centro intentamos hacernos entender con un policía de donde podemos encontrar la estación de buses para llegar a Ayutthaya, nuestra primera parada pues queremos dejar Bangkok para el final. (Las grandes ciudades nunca nos han entusiasmado). Conseguimos encontrar la parada que no esta lejos y subimos a una van que en dos horas nos deja en Ayutthaya. En este escaso recorrido de dos horas Irene experimenta la conducción del tercer mundo y teme por subida dos docenas de veces.

Llegamos al mediodía y nuestra llegada coincide con el fin de año Tailandés, con lo cual nos reciben con pistolas de agua y barreños. Y da igual pongas cara de pocos amigos, aquí no se libra nadie de acabar empapado.Tras acomodarnos en un hostal muy agradable y cambiar nuestras ropas mojadas nos disponemos a visitar la ciudad.

Buda entre raices

Ayutthaya destaca por su conjunto de templos antiguos y ruinas por toda la ciudad. Desgraciadamente no hay un pase para verlo todo. Por lo que cada vez que vas a un monumento has de pagar. Poco, eso si, pero todo suma y a la larga es un pico. Entre los lugares de mayor interés tenemos  el famoso buda entre raíces, su gran Buda reclinado.

A la noche nos cambiamos de ropa por tercera vez (El calor es sofocante) y nos dirigimos a cenar. Ayutthaya es una ciudad muy animada y al regresar a casa Irene casi es atropellada al cruzar un paso de peatones (Aún le costaba asimilar que las normas de conducción en estos países no son respetadas como en Europa) Se llevo un buen susto pero peor acabo el tailandés que al esquivarla se empotro con un camión parado. Eso sí, se levanto, agarro su moto y se fue sin decir nada.

A este paso Irene no llega a ver las ruinas de Angkor…

Bangkok

Dejamos la visita de esta metrópolis llena de contrastes para el final de nuestro viaje. La idea era aprovechar y comprar los souvenirs en la capital del país y, de este modo, no ir tan cargados durante todo el viaje.

Por recomendación de los chicos de la escuela de buceo nos alojamos en Khao San, el barrio de mochileros de la ciudad, en un hostal de buena calidad-precio. Hay que decir que en este viaje debido a la humedad y calor insufrible que hacía no nos apretamos tanto el bolsillo con el tema del alojamiento y solíamos escoger habitaciones con aire acondicionado que eran un poco menos económicas. Al cambio a euros nos costó unos 14 euros por persona.

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Palacio Real

Disponíamos de 3 días y 2 noches para visitar la ciudad tras nuestra estancia relajante en la isla de Koh Tao. Los lugares que visitamos fueron los siguientes: el Gran Palacio Real de Bangkok, un complejo conjunto de edificios que fue residencia del rey de Tailandia en siglos pasados.

El lugar más destacado es el templo del buda esmeralda, el más importante de todo Tailandia. En este templo hay unos murales muy bonitos que se conocen con el nombre de Phra Rabiang. El precio de la entrada es de unos 12-13 euros por persona, un poco caro en comparación con las entradas de otros templos de menos renombre pero no menos impresionantes.

Desde Khao San Road se llega caminando, está muy cerca. Para su entrada, como en la mayoría de templos del país se debe vestir con corrección y sin demasiadas zonas descubiertas. Si se lleva ropa corta por las altas temperaturas, te prestan o se puede alquilar ropa a la entrada.

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Mural dentro del palacio


Otro de los lugares que visitamos fue el barrio chino. Nuestra visita fue durante el día y cuando pienso en ella me vienen a la mente dos palabras clave: numerosísimos comercios de venta de oro y mercadillos. Desde Khao San se puede ir caminando, eso sí hay un buen trecho (40 min a pie apróx). Nosotros fuimos caminando y volvimos en tuk-tuk.

Para finalizar dedicamos el último día para ir por el mercadillo de Khao San en la búsqueda de souvenirs. Compramos unas máscaras budistas muy bonitas, un juego de mesa de madera que creo que es uno de los pasatiempos favoritos de Alberto cuando vamos de excursión o viaje (a parte de disfrutar ganándome). También compramos algunas prendas de estilo hippie con elementos típicos del país. Durante este último día supimos lo que es una tormenta en el sud-este asiático, tan intensa como breve.

Queda pendiente para nuestra segunda visita visitar el mercadillo flotante contratando la excursión y evitando timos como en la primera vez, y disfrutar de la zona del río y de las vistas de la ciudad al atardecer desde algún rascacielos.

Tailandia

 

El norte de Tailandia y Koh Tao ya lo recorrimos hace tres años en una vuelta que incluia Laos y Camboya. Ahora añadimos Koh Pa Ngan y otras islas de la costa oeste.

NORTE

Nuestro viaje se inicia en Bangkok donde nos percatamos de la humedad y del gran calor que hay en la zona en esta época del año. Nuestra llegada coincide con el fin de año Tailandés y nos dirigimos a nuestro primer destino: la ciudad de Ayutthaya y disfrutar de su conjunto de templos y ruinas, su Buda entre raíces y su gran Buda reclinado.

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Buda entre raíces

Tras una visita de dos días nos dirigimos a  Sukhothai para ver su ciudad antigua, dentro de un recinto o zona verde llena de bonitos templos que visitamos en… ¡bicicleta y sin coches!

De ahí partimos a Chiang Mai, la ciudad más importante del norte de Tailandia. Chiang Mai es famosa por sus templos, por su vida nocturna, por la posibilidad de realizar cursos de cocina Tailandesa, por su gran mercado nocturno y por la visita al Doi Suthep.

Proseguimos nuestra andadura por el norte de Tailandia en dirección a Chiang Rai y sus templos blanco y negro, “el ying y el yang”. En Chiang Rai también encontraremos cataratas y selva por la que realizar cortas caminatas.

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Templo Blanco

COSTA ESTE

Tras visitar Laos y Camboya un autobús nocturno que nos lleva desde Bangkok hasta Chumphon y a las 6 de la mañana cogimos un ferry que nos llevó hasta la Isla de Koh Tao. En la cuna del buceo nos sumergimos entre coral y peces de mil colores.

Tras deleitarnos con el fondo marino del país, volvimos a tomar el ferry y el autobús que nos llevó de vuelta a Bangkok. Visitamos el Gran Palacio y el Templo del Buda Esmeralda

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Koh Lipe

En nuestro segundo viaje iniciamos el tour en Koh Pa Ngan desde Malasia. La tranquilidad y playas espectaculares nos invitaban a quedarnos toda una vida si no fuese por nuestro afán por descubrir lugares nuevos.

COSTA OESTE

Cambiamos de costa esperando visitar los lugares más conocidos de Tailandia y descubrimos lo mejor de este país son las cientos de islas que aun no están masificadas. Al desenfreno sin control de Phuket y las Koh Phi Phi le contrarresta la tranquilidad y no menos impresionantes Krabi, Koh Lanta y Koh Lipe. Lugares que aun te enseñan que las playas paradisíacas y semidesérticas aún existe con un mínimo de servicios para hacer que descubras porque Tailandia es el referente numero uno del sudeste asiático.

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Koh Lanta

RESUMEN TAILANDIA

Lo mejor: La cantidad de templos antiguos de Ayutthaya y Sukhothai y nuevos de Chiang Mai y Chiang Rai. Las playas de Koh Pa Ngan, Koh Lanta y Koh Lipe. Bucear entre arrecifes de coral en Koh Tao.

Lo peor: La construcción sin freno y degradación que ha hecho pierda todo interés Phuket y Koh Phi Phi. Atender un paro cardíaco en Raylie beach.

Días visitando el país: 30 en total

Dinero gastado (Segundo viaje, solo 15 días): (Cambio 1€/38 Bath) 904€ x 15 días = 60,26€/2 personas o 30,18€ día/persona