Koh Tao

Tras un periplo de más de 10 horas de transporte (6 horas de bus desde la capital a Chumphon, 3h de espera para coger el ferry y 2 horas de ferry), llegamos a esa isla paradisíaca a 70km de la península. La menos explotada de la triada Koh Tao, Koh Samui y Koh Pha Ngan, y capital del buceo tailandés.

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vistas desde nuestro Bungalow

Otra opción para llegar hasta Chumphon es con tren nocturno, que te ofrece la posibilidad de dormir en litera. El autobús no estuvo mal, lo que se produzco un hurto en una de las mochilas de una compañera, así que recomendamos no dejar las pertinencias de valor en el maletero. Otro aspecto negativo del autobús es que nos dejó en una estación solitaria a las 3h de la madrugada y nos costó encontrar el bus lanzadera que une el pueblo con el puerto.

Nuestra idea era estar uno o dos días en esta isla y dos o tres en Phuket y las Phi phi. La verdad es que teníamos poco tiempo destinado para el sur. El sur del país desde el punto de vista turístico es la parte más visitable, pero nosotros siempre intentamos huir de las masificaciones. De todos modos, en la segunda visita al país visitaremos el sur en mayor profundidad.

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Chalok Baan Kao

¿Por qué nos quedamos finalmente los 4 días en esta isla? Primero porque conocimos a unos amigos españoles en el barco con los que hicimos una muy buena relación y nos comentaron que ellos iban a hacer el curso de buceo en la escuela regentada por españoles “ihasia“.

La verdad es que andábamos ya cansados de tanto traslado y nos apetecía estar tranquilos unos días, y por otro lado, quedaba poco para mi cumpleaños y Alberto me regaló el curso de buceo que me hacía ilusión hacer. Lo realizamos en la escuela “ihasia“, bajo un trato excepcional y nos alojamos en los bungalows anexos a la escuela al sur de la isla en Chalok Baan Kao. ¡Qué bocatas más ricos nos comimos después de 3 semanas a base de tallarines y arroz!

Alberto ya tenía el Open Water, pero aprovecho para refrescar conocimientos y bucear el último día conmigo. Una vez que controlas la respiración con el regulador y te dejas llevar, estar ahí abajo es una de las experiencias más inolvidables y relajantes que he vivido en toda mi vida. El fondo marino, sus arrecifes de coral…¡ESPECTACULAR!

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Buceando juntos

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Chiang Rai

Esta ciudad septentrional destaca por la belleza de dos templos: el templo blanco y el templo negro, “el ying y el yang”.

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Templo Blanco

Llegamos a esta ciudad norteña de noche, alrededor de las 20:00 de la tarde y nos alojamos en un modesto hostal céntrico. Chiang Rai no es una ciudad tan turística como Chiang Mai, así que las opciones son más reducidas.

Damos un pequeño paseo por la ciudad que cabe señalar que no es demasiado bonita. Vemos un reloj dorado, “la torre del reloj”, que su construcción ha sido realizada por el mismo artista que ha diseñado el templo blanco, el reloj va cambiando de color a medida que pasan los segundos y según leímos en la guía y en otros blogs también con la melodía de la música (este aspecto no podemos corroborarlo).

Tras cenar en un bar-cafetería cercano al hostal nos vamos a descansar, ha sido un día completo, la aventura de Chiang Mai y el trayecto en bus por las carreteras montañosas del norte nos dejaron exhaustos.

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Templo Negro

Madrugamos, tópica presente en todo el viaje, y nos disponemos a alquilar una moto. Nuestro plan para hoy es visitar los dos templos: el blanco y el negro; y visitar las cascadas de Khun Korn. Son unas cascadas muy bonitas a poca distancia de Chiang Rai.

Una vez llegado al lugar tened en cuenta que toca caminar mas o menos 2 km entre elevadas copas de árboles para llegar a la cascada, pero vale la pena, es más el calor era tan fuerte que decidimos refrescarnos en sus aguas. A pesar de ser un país budista, en el norte se sorprenden bastante al ver a una chica en bikini. De hecho todas las tailandesas se bañaban en ropa.

Cascadas de Khun Korn

En cuanto a los templos comentar que ambos en su estilo son preciosos y altamente recomendables, si bien el templo blanco es mas turístico y “espectacular”. Se encuentran a unos 8 o 10 km a las afueras de la ciudad, ambos en direcciones opuestas. El templo blanco es muy fácil de localizar y el negro no tanto.

El negro está en un desvío cuyo cartel a penas se divisa, logramos dar con él gracias a la amabilidad de un Tailandés que tenía una tienda de comestibles cercana al cruce, una vez dado con el cruce hay que conducir por una carretera pequeñita, pero una vez dentro de la misma la señalización es mucho mejor.

Por la tarde nos dirigimos a la estación de Chiang Rai y cogemos un autobús que nos lleva al pueblo fronterizo de Chiang Khong, nuestro objetivo es cruzar a Laos a través del paso fronterizo de Huay Xay.

El territorio por el que transcurre el autobús es abrupto y el transporte peculiar: muy antiguo, sin puertas y la parte de atrás llena de verduras!! En alguna ocasión se te pasa por la cabeza que puede pasar con tu vida si se pasa el conductor haciendo alguna curva… En el bus conocemos a tres chicos que están haciendo un recorrido por Asia: una japonesa, un americano y un galés. Entre todos buscamos un alojamiento para a la mañana siguiente disponernos a cruzar la frontera en barca a través del rio Mekong.

De vuelta de las cascadas

Chiang Mai

Llegamos a Chiang Mai por la tarde y nos percatamos de que se trata de una ciudad mucho más bulliciosa que Ayuttaya y Sukhothai. Cogemos un tuk-tuk que nos lleva desde la estación central al centro, siendo nuestro objetivo localizar un hostal para dejar las mochilas y pasar la primera noche. Chiang Mai es la ciudad más importante del norte de Tailandia y es un punto turístico importante, abundan los restaurantes de comida occidental y otras actividades enfocadas hacia el turismo de occidente: tours con elefantes, Canopy etc… Chiang Mai es famosa por sus templos, por su vida nocturna, por la posibilidad de realizar cursos de cocina Tailandesa, por su gran mercado nocturno, etc.

Uno de los múltiples templos de la ciudad

El hostal donde nos alojamos estaba cercano al canal símbolo de la ciudad y la verdad es que nos impactó el olor nauseabundo de algunos puestos de comida y de la basura presente alrededor de las calles.

Templos de Chiang Mai

La mañana siguiente la dedicamos a ver el conjunto de templos de la ciudad, numerosos, muy bonitos y bien conservados: Wat Chedi Luang, Wat Chiang Man y Wat Phra Singh, en especial. Como anécdota del día comentar que Alberto vio una pintura monocolor preciosa hecha a mano en la entrada de unos templos, quiso comprarla pero retrasamos la compra unas horas más para poder terminar de ver los templos. Cuando volvimos a comprarla el Señor ya no estaba, moraleja…¡no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy!

El día siguiente alquilamos una moto y nos dirigimos al Doi Suthep, una elevación montañosa presidida por diversos templos. La montaña tiene más de 2000 metros y desde la misma se pueden divisar bonitas vistas de la ciudad, en nuestro caso el día destacaba por la niebla y no se pudo ver demasiado. Así mismo, es recomendable visitar el templo Wat Phra That Doi Suthep que nos pareció muy bonito, recordar la importancia de entrar en los templos con ropa que cubra hombros y rodillas, en este templo lo miran con mucha cautela, yo misma tuve que colocarme una tela a modo de falda para poder visitarlo.

Doi Suthep

Seguidamente, fuimos a visitar una tribu de los alrededores con el objetivo de ver cómo vivían, cómo eran sus hogares y sus costumbres, etc.; la verdad es que tras lo leído en la guía nos esperábamos mucho más de esta visita a la tribu, así que no la recomendamos para futuros viajeros.

Después de comer volvimos de regreso a la ciudad y nos percatamos de que.. ¡nos estábamos quedando sin gasolina! el control de la moto estaba al revés, igual que el modo de conducción, que también es por la izquierda. Decidimos utilizar la gravedad para bajar la montaña y rezar para no quedarnos sin gasolina antes de llegar a Chiang Mai, ¡toda una odisea!.

Repusimos fuerzas comiendo en un rico japonés cercano al hostal y por la tarde fuimos a visitar el mercado nocturno, lleno de exposiciones de arte, ropa hippie, souvenirs y artesanías. El bullicio era visible y disfrutamos mucho de la velada. El próximo día tocaba proseguir nuestra andadura más hacia el norte, Chiang Rai era nuestro próximo destino a unas 2/3 horas en autobús.

Sukhothai

Tras estar día y medio en Ayutthaya, nos dirigimos a Sukhothai. Está a tan solo dos horas en bus. En Sukhothai diferenciamos dos zonas, la zona nueva donde están los hostels y restaurantes y la zona vieja donde están las ruinas. Afortunadamente al contrario que en Ayutthaya, aquí solo has de pagar un bono para poder verlas todas. Muy bien cuidadas por cierto, en un recinto fantástico.

Decenas de estatuas de buda

Nos alojamos en un bonito bungalow en la ciudad moderna, con piscina incluida. Salimos a conocer la ciudad nueva. Tiene al lado del hostel un pequeño mercado que junto con el mal olor que provoca estos puestos por el calor y la cantidad de perros no parecía muy higénico…

A la mañana siguiente cogemos un bus y nos dirigimos a la ciudad antigua. El bus es digno de admirar, una vieja camioneta con el chasis de madera que a duras penas pasaba los 40km/h. Lo cual en este país nos reconforta jeje… Alquilamos unas bicicletas a las afueras del parque, ya que este es bastante grande y los templos están bastante diseminados unos de otros.

Restos del antiguo esplendor de la ciudad

Nos impacta lo bien cuidado que esta el parque. El césped cortado y los monumentos muy bien conservados. La carretera por la que vamos en bicicleta carece de coches y esta espectacularmente bien asfaltada. Dentro de un recinto o zona verde visitamos las ruinas de los templos de Wat Mahathat, Wat Si Siwai, Wat Si Sai entre otros.

No todos los templos están en el parque cerrado. Algunos están diseminados por afuera, pero con las bicicletas llegamos fácilmente del cual podemos destacar el templo adornado con elefantes.

Plaza con un mensajero

Ayutthaya

Nuestro viaje se inicia en Bangkok donde nos percatamos de la humedad y del gran calor que hay en la zona en esta época del año. Las calles están descuidadas y el mal olor de la poca limpieza que hay a veces es nauseabunda.

Uno de los múltiples complejos que hay por la ciudad.

Una vez en el centro intentamos hacernos entender con un policía de donde podemos encontrar la estación de buses para llegar a Ayutthaya, nuestra primera parada pues queremos dejar Bangkok para el final. (Las grandes ciudades nunca nos han entusiasmado). Conseguimos encontrar la parada que no esta lejos y subimos a una van que en dos horas nos deja en Ayutthaya. En este escaso recorrido de dos horas Irene experimenta la conducción del tercer mundo y teme por subida dos docenas de veces.

Llegamos al mediodía y nuestra llegada coincide con el fin de año Tailandés, con lo cual nos reciben con pistolas de agua y barreños. Y da igual pongas cara de pocos amigos, aquí no se libra nadie de acabar empapado.Tras acomodarnos en un hostal muy agradable y cambiar nuestras ropas mojadas nos disponemos a visitar la ciudad.

Buda entre raices

Ayutthaya destaca por su conjunto de templos antiguos y ruinas por toda la ciudad. Desgraciadamente no hay un pase para verlo todo. Por lo que cada vez que vas a un monumento has de pagar. Poco, eso si, pero todo suma y a la larga es un pico. Entre los lugares de mayor interés tenemos  el famoso buda entre raíces, su gran Buda reclinado.

A la noche nos cambiamos de ropa por tercera vez (El calor es sofocante) y nos dirigimos a cenar. Ayutthaya es una ciudad muy animada y al regresar a casa Irene casi es atropellada al cruzar un paso de peatones (Aún le costaba asimilar que las normas de conducción en estos países no son respetadas como en Europa) Se llevo un buen susto pero peor acabo el tailandés que al esquivarla se empotro con un camión parado. Eso sí, se levanto, agarro su moto y se fue sin decir nada.

A este paso Irene no llega a ver las ruinas de Angkor…

Bangkok

Dejamos la visita de esta metrópolis llena de contrastes para el final de nuestro viaje. La idea era aprovechar y comprar los souvenirs en la capital del país y, de este modo, no ir tan cargados durante todo el viaje.

Por recomendación de los chicos de la escuela de buceo nos alojamos en Khao San, el barrio de mochileros de la ciudad, en un hostal de buena calidad-precio. Hay que decir que en este viaje debido a la humedad y calor insufrible que hacía no nos apretamos tanto el bolsillo con el tema del alojamiento y solíamos escoger habitaciones con aire acondicionado que eran un poco menos económicas. Al cambio a euros nos costó unos 14 euros por persona.

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Palacio Real

Disponíamos de 3 días y 2 noches para visitar la ciudad tras nuestra estancia relajante en la isla de Koh Tao. Los lugares que visitamos fueron los siguientes: el Gran Palacio Real de Bangkok, un complejo conjunto de edificios que fue residencia del rey de Tailandia en siglos pasados.

El lugar más destacado es el templo del buda esmeralda, el más importante de todo Tailandia. En este templo hay unos murales muy bonitos que se conocen con el nombre de Phra Rabiang. El precio de la entrada es de unos 12-13 euros por persona, un poco caro en comparación con las entradas de otros templos de menos renombre pero no menos impresionantes.

Desde Khao San Road se llega caminando, está muy cerca. Para su entrada, como en la mayoría de templos del país se debe vestir con corrección y sin demasiadas zonas descubiertas. Si se lleva ropa corta por las altas temperaturas, te prestan o se puede alquilar ropa a la entrada.

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Mural dentro del palacio


Otro de los lugares que visitamos fue el barrio chino. Nuestra visita fue durante el día y cuando pienso en ella me vienen a la mente dos palabras clave: numerosísimos comercios de venta de oro y mercadillos. Desde Khao San se puede ir caminando, eso sí hay un buen trecho (40 min a pie apróx). Nosotros fuimos caminando y volvimos en tuk-tuk.

Para finalizar dedicamos el último día para ir por el mercadillo de Khao San en la búsqueda de souvenirs. Compramos unas máscaras budistas muy bonitas, un juego de mesa de madera que creo que es uno de los pasatiempos favoritos de Alberto cuando vamos de excursión o viaje (a parte de disfrutar ganándome). También compramos algunas prendas de estilo hippie con elementos típicos del país. Durante este último día supimos lo que es una tormenta en el sud-este asiático, tan intensa como breve.

Queda pendiente para nuestra segunda visita visitar el mercadillo flotante contratando la excursión y evitando timos como en la primera vez, y disfrutar de la zona del río y de las vistas de la ciudad al atardecer desde algún rascacielos.

Tailandia

 

El norte de Tailandia y Koh Tao ya lo recorrimos hace tres años en una vuelta que incluia Laos y Camboya. Ahora añadimos Koh Pa Ngan y otras islas de la costa oeste.

NORTE

Nuestro viaje se inicia en Bangkok donde nos percatamos de la humedad y del gran calor que hay en la zona en esta época del año. Nuestra llegada coincide con el fin de año Tailandés y nos dirigimos a nuestro primer destino: la ciudad de Ayutthaya y disfrutar de su conjunto de templos y ruinas, su Buda entre raíces y su gran Buda reclinado.

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Buda entre raíces

Tras una visita de dos días nos dirigimos a  Sukhothai para ver su ciudad antigua, dentro de un recinto o zona verde llena de bonitos templos que visitamos en… ¡bicicleta y sin coches!

De ahí partimos a Chiang Mai, la ciudad más importante del norte de Tailandia. Chiang Mai es famosa por sus templos, por su vida nocturna, por la posibilidad de realizar cursos de cocina Tailandesa, por su gran mercado nocturno y por la visita al Doi Suthep.

Proseguimos nuestra andadura por el norte de Tailandia en dirección a Chiang Rai y sus templos blanco y negro, “el ying y el yang”. En Chiang Rai también encontraremos cataratas y selva por la que realizar cortas caminatas.

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Templo Blanco

COSTA ESTE

Tras visitar Laos y Camboya un autobús nocturno que nos lleva desde Bangkok hasta Chumphon y a las 6 de la mañana cogimos un ferry que nos llevó hasta la Isla de Koh Tao. En la cuna del buceo nos sumergimos entre coral y peces de mil colores.

Tras deleitarnos con el fondo marino del país, volvimos a tomar el ferry y el autobús que nos llevó de vuelta a Bangkok. Visitamos el Gran Palacio y el Templo del Buda Esmeralda

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Koh Lipe

En nuestro segundo viaje iniciamos el tour en Koh Pa Ngan desde Malasia. La tranquilidad y playas espectaculares nos invitaban a quedarnos toda una vida si no fuese por nuestro afán por descubrir lugares nuevos.

COSTA OESTE

Cambiamos de costa esperando visitar los lugares más conocidos de Tailandia y descubrimos lo mejor de este país son las cientos de islas que aun no están masificadas. Al desenfreno sin control de Phuket y las Koh Phi Phi le contrarresta la tranquilidad y no menos impresionantes Krabi, Koh Lanta y Koh Lipe. Lugares que aun te enseñan que las playas paradisíacas y semidesérticas aún existe con un mínimo de servicios para hacer que descubras porque Tailandia es el referente numero uno del sudeste asiático.

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Koh Lanta

RESUMEN TAILANDIA

Lo mejor: La cantidad de templos antiguos de Ayutthaya y Sukhothai y nuevos de Chiang Mai y Chiang Rai. Las playas de Koh Pa Ngan, Koh Lanta y Koh Lipe. Bucear entre arrecifes de coral en Koh Tao.

Lo peor: La construcción sin freno y degradación que ha hecho pierda todo interés Phuket y Koh Phi Phi. Atender un paro cardíaco en Raylie beach.

Días visitando el país: 30 en total

Dinero gastado (Segundo viaje, solo 15 días): (Cambio 1€/38 Bath) 904€ x 15 días = 60,26€/2 personas o 30,18€ día/persona

 

Koh Lipe

Tras dos horas y media en un pequeño ferry desde Koh Lanta por casi 30€ el billete llegamos a Koh Lipe. El viaje aunque largo, nos mostró la cantidad de pequeñas islitas que tiene Tailandia con playas vírgenes y algunos resorts de ensueño.

Irene quería morir ahí mismo

Nos alojamos en Shanti Hostel por 10€ cada uno la noche en literas compartidas. Koh Lipe es una isla bastante cara en relación a las otras, además es pequeña y con alojamiento reducido. Como llegamos bien entrada la tarde fuimos a Sunset Beach a ver la puesta de sol. Una de las ventajas de Koh Lipe es que a pesar de sus espectaculares playas, estas tienen los árboles cerca por lo que hay buena sombra.

Sunrais Beach

Koh Lipe es una pequeña isla en donde se puede recorrer toda entera a pie. Y nos pasamos los dos días y medio de relax entre sunset Beach y sunrais Beach, está última espectacular en su parte norte.

Sunrais Beach

El agua de un azul claro intenso era el mejor lugar para acabar nuestros días en Tailandia. Decidimos alargarlo un poco más y alojarnos dos días en Art Garden Resort, pero que de Resort no tiene nada. Una familia muy bohemia donde el padre pinta y tiene un par de bungalows rústicos que alquilan a buen precio. Eso sí, las fiestas nocturnas están aseguradas así que no esperes descansar mucho.

Al final, como no sabíamos si las Peretians en Malasia estarían bien para visitar, pues ahí es el final del Monzón y no sabíamos si estaría cerrado o no, decidimos alargar un día más en las Lipe y salir hacia las Cameron highland haciendo una parada en Kuala Lumpur para recoger el nuevo pasaporte de Irene.

Un azul intenso os espera en Koh Lipe

Si buscas algo más relajado que Koh Phi Phi pero no tanto como Koh Lanta, está es tu isla. También hay buena oferta de Tours por sus islas adyacentes si se quiere más tranquilidad y es un buen lugar para bucear. Dispone de un parque Nacional donde poder clavar tu tienda de campaña y sentirte unos días como una náufrago viendo los barcos pasar.

Sunset Beach

Koh Lanta

Tras 1h de ferry llegamos a Koh Lanta desde Koh Php Phi y la cosa cambiaba. ¡Vaya que sí cambiaba! Pocos turistas y una tranquilidad pasmosa nos daba vida.

¡Playas igual de azules y sin gente!

Nos alojamos en Easylife Bungalow por 14€ los tres con baño privado. Un lugar rústico pero agradable. Eso sí, los desayunos llegaban casi a la hora de la cena. Ahí alquilamos dos motos para recorrer la isla por 250 baths al día siguiente. La tarde decidimos pasear y conocer el cercano pueblo de Baan si Raya con unos restaurantes en el puerto muy bien de precio y numerosas tiendas de ropa y souvenir.

Comida con vistas a Bamboo Bay

Al día siguinte te pusimos rumbo a nuestro primer destino, Nui Bay y Bamboo Bay. Que paz y que tranquilidad. Después de comer en uno de los miradores de la playa decidimos ir al parque Nacional de Mu koh Lanta y su épica Beach. Pero el precio de la entrada nos echo para atrás. Había playas igual de buenas en la isla y gratis.

Phra Ae Beach

Regresamos y nos quedamos la tarde en long Nin beach, donde al igual que en Bali, volví a pinchar (No tengo suerte con las motos en el sudeste) menos mal que a escasos metros había un taller mecánico aunque esta vez tuvimos que pagar el arreglo. Después del día de playa regresamos al hostel y volvimos a comer en Baan Si Raya.

Long Nin beach

Al día siguiente decidimos conocer el norte de la isla. Visitamos los manglares de Tung Yee Peng lo cuales no tienen ningún encanto aunque tiene recorridos en barca. Tras ello fuimos a Khlong Dao. Para reservar un ferry a Koh Lipe y bañarnos en Phra Ae Beach una maravilla de la naturaleza.

Long Nin beach

El último día lo dedicamos a hacer unas compras en el pueblo ya que el ferry salía desde ahí mismo. Es un muy buen lugar para comprar artesanía y ropa a buen precio. A la tarde nos esperaban dos horas y media hasta Koh Lipe.

Long Nin beach

Koh Phi Phi

Teníamos muchas ganas de llegar a estas islas para maravillarnos con sus peñascos y playas azul turquesa. Tal vez eso ocurrió hace 20 años pero actualmente la masificación es la palabra que mejor define a Phi Phi.

Atardecer en Koh Phi Phi

A los tres nos pareció que estábamos en la zona de Magaluf de Mallorca, esa que tanto nos gustaría que desapareciese. El pueblo de Tonsal está lleno de locales con Tours, gente por todos lados, música a tope y la isla está llena de resorts (y más en construcción). Llegamos en el primer barco de la mañana desde Krabi por 350 Baths. El trayecto duró 1h y media.

Uno de los miradores

El alojamiento tampoco es muy barato, pagamos al cambio 22 euros por una triple. Una habitación casi sin ventilación y muy básica. Estaba en Tonsal y pese a que estaba a las afueras por la noche había mucho ruido. Hay mucho turismo que viene a emborracharse y luego a curar la resaca poniéndose rojo al sol.

Maya Beach

Visitamos la playa de Long Beach, más alejada y un poco más tranquila aunque con bastante gente. El azul del agua era bonito pero había muchas Long Tail. Comimos en un chiringuito de la playa por 120Baths. No nos pareció caro para estar delante del mar aunque era más caro de la media en este país.

Laguna en Koh Phi Phi

Monkey Beach

Por la tarde paseamos y vimos el poblado de los gitanos de mar y un par de miradores en el sunset, a lo tonto casi 1 hora de paseo con un sol importante. En el número 1 pagamos 30 Baths y la verdad es que quizás antes de la construcción de tantísimos resorts cuando el verde predominaba el paisaje de Phi Phi, las vistas debieron ser muy bonitas. Las actuales…nada impresionantes. El tercer mirador, por el que pagas 20 Baths pero te regalan una botella de agua vale más la pena ya que las visión está más dirigida al mar y la zona de resorts queda tapada por árboles.

Por la noche fuimos a comer pad thai, el más pequeño, malo y caro de nuestro paso por el país y paseamos pero como no nos gustaba el ambiente nos fuimos pronto al hotel. A la mañana siguiente habíamos contratado un Tour a primera hora a la pequeña de las Phi Phi, a Leh, para evitar las aglomeraciones de gente. Pagamos 900 Baths por persona (400 son por la tasa de entrada a la isla). El Tour era de 6.30 a 10.30h.

Maya Beach

Decidimos ir a primera hora a Maya Bay e irnos con el ferry de la tarde a Koh Lanta ya que no nos estaba gustando nada.

Al día siguiente fuimos a Maya Bay a primera hora de la mañana con el Tour de las 5:30 de la mañana. Ilusos de que hubiese poca gente, todo se derrumbó cuando vimos parecía estábamos en Normandía desembarcado.

Los barcos no dejaban de llegar cargados de turistas así que tras dos horas en donde por minutos se llenaba más y mas la playa nos fuimos. Tras Maya Beach fuimos a la laguna, bastante bonita aunque ya habíamos visto de similares en El Nido. Por último fuimos a Monkey Beach, donde los turistas alimentan los monos y estos de cada vez están más agresivos.

Tras el tour llegamos a las 10 a koh Phi Phi. Agarramos las maletas y comimos en el McDonald’s ya que era el único establecimiento con aire acondicionado. A las 3 pm pusimos rumbo a Koh Lanta.