Jordania

Uno al escuchar el nombre de un país árabe, lo primero que se le viene a la cabeza es el continuo acoso y derribo por venderte algo o llevarte a algún lugar. Pero afortunadamente Jordania es un oasis en el caos que es próximo oriente.

img_20191225_091342

Anfiteatro, Amman

Aquí incluso se conduce medianamente bien (más bajo que medianamente, pero al menos no es morir en el intento alquilar un vehículo)

Posiblemente lo único que mucha gente sepa de Jordania, sea la mágica Petra, centro del comercio entre oriente y occidente por el pueblo nabateo. Pero si uno escarba simplemente un poco en el polvo del desierto, encontrará lugares increíbles como la ciudad romana de Gerash, espectacularmente bien conservada y magestuosos castillos cruzados como el de Aljun, Karak o Shobak.

img_20191231_090659

El Tesoro, Petra

Siéntete un beduino pasando un día o dos por Wadi Rum el desierto que al anochecer se vuelve de de un color rojizo, en donde en cada esquina encontrarás un lugar perfecto para contemplar vistas sobrecogedoras.

Y por si aún no te ha bastado, puedes sumergirte en el mar rojo en Aqaba, con un agua agradable hasta en diciembre, en busca de cientos de peces de colores y coral.

Lo mejor: sencillamente su gente, árabes que no te agobian por la calle hace sea un país agradable. Petra, Gerash y Karak por su historia y lo que más nos sorprendió, el increíble Wadi Rum

Lo peor: No es un país especialmente barato, sobre todo en Petra, donde encontrar alojamiento puede se hasta difícil. Aunque conducir no es del todo un caos, has de poner todos los sentidos, aún así, nosotros tuvimos un golpe. El seguro a todo riesgo es obligado contratarlo aquí, es mejor no jugársela. Al viajar en diciembre se nos hacía de noche demasiado temprano y en el norte nos llovió bastante y no pudimos disfrutar todo lo que quisimos de Gerash y el castillo de Aljun. Por tiempo tampoco pudimos visitar los castillos del desierto, ni el de Shobak a 20km de Petra. La comida como en Israel, aunque muy buena, es bastante repetitiva.

img_20191229_110144_burst2

Wadi Rum

Jerusalén

Tras dejar el coche en el aeropuerto, cogimos un Shuttel bus hasta Jerusalén por 20€ cada uno. Otra forma y más barata de ir (o volver, que fue lo que hicimos dos días después para despedirnos de Israel), es coger el nuevo tren que sale de la terminal 3 (hasta ella hay un shuttel bus gratis, sobre todo si vuelas con una compañía low cost que te dejará en la terminal 1), por 17IDR (4’25€), hasta la estación central de Jerusalén. De ahí hay un moderno tranvía que por 5IDR (1’25€) te deja en el casco antiguo de la ciudad.

Día 1

img_20200104_083547

Puerta de Damasco

El primer día lo dedicamos al barrio cristiano, armenio y musulmán, ya que era Sabbath y el judío pensamos estarían muchas cosas cerradas lo dejamos para el siguiente, junto con la explanada de las mezquitas y el monte de los olivos.

Empezamos en la puerta de los leones recorriendo la Vía Dolorosa, (Camino que hizo Jesús, transportando la cruz hasta su entierro), hasta la iglesia del Santo sepulcro. Está bien ir leyendo que pasó en cada estación y saber que es cada sección de la iglesia. Lo de hacer la inmensa cola para tocar la piedra donde dicen estuvo la cruz y dónde lo enterraron ya se deja a gusto de la devoción de cada uno.

img_20200104_092756

Vía Dolorosa

Tras ello recorrimos el barrio Armenio hasta llegar a la puerta de Sión, donde se puede ver agujeros en la pared por las metralletas de la guerra de los 6 días, donde Israel le arrebató a Jordania Cisjordania. (Fueron estos segundos, quienes le declararon la guerra junto con Egipto, Siria y Líbano, en cuanto las naciones unidas dejaron el protectorado, queriendo eliminar el país)

Cerca de la puerta de Sión está la tumba de David y el lugar donde se realizó la última cena. En el cementerio enfrente del parquin, como una tumba más, solo reconocible por el montón de piedras sueltas que hay encima de la lápida, está la tumba de Oskar Schindler. Empresario aleman que salvó a más de 1200 judios de la cámara de gas, quedándose en la ruina.

img_20200104_095031

Santo Sepulcro

Para los judíos las piedras simbolizan agradecimiento, recuerdo y gratitud. Como para los cristianos dejar flores, pero ellos dicen las flores durán poco, mientras que las piedras pueden ser eternas. Aún así, cuesta encontrar la tumba y se hace raro no tenga ni un simple obelisco o decoración más recargada en recuerdo a él por las autoridades israelíes. Sobre todo estándo en Jerusalén donde casi cada piedra esta bendecida….

Tras ello dedicamos la tarde a descansar y comprar souvenires en el inmenso zoco que es la ciudad vieja de Jerusalén.

Día 2

Nos levantamos prontisimo para ver la explanada de las mezquitas. Habíamos leído se forman enormes colas y que incluso se llega a no poder entrar. El horario de apertura son las 7:30, así que a esa hora ya estábamos en el muro de las lamentaciones para entrar por la puerta de los moros (única puerta de acceso, salir puedes por la que quieras). Tras un pequeño punto donde enseñas el pasaporte y te revisan el bolso, accedes por una pasarela y llegas a la explanada.

img_20200105_080803

Muro de las lamentaciones

Cuando llegamos no había nada de cola y pudimos disfrutar de la cúpula de la roca, donde según el islam Mahoma ascendió al cielo. Según el judaísmo esa misma piedras es donde Abraham intento asesinar a sus hijos tras ordenarselo Dios. Será que no hay piedras en el mundo que se pelean por la misma. De todas maneras, el acceso al interior solo pueden entrar musulmanes. Tampoco supone una tragedia, será por piedras importantes en Jerusalén.

Eso sí, los guardas están atentos a cualquier cosa que consideren inapropiado. Nos intentamos hacer una foto Irene y yo abrazados como otra cualquiera, desde afuera de la cúpula y nos lo recriminaron enérgicamente. Nada de contacto en la explana, ni darse la mano dejan.

img_20200105_084136

Cúpula Dorada

En la explanada, aparte de la cúpula de la roca, están los arcos de las almas y la mezquita que la custodia. Para salir, decidimos hacerlo por la puerta del algodón, donde hay un animado zoco. De ahí salimos de la ciudad por la puerta de los leones al monte de los olivos.

Para subir al monte de los olivos hay un arduo camino empedrado. Arriba, aparte de unas bonitas vistas de la ciudad. Está la capilla de la ascensión, donde por 5 IDR (1’25€) puedes acceder y ver la piedra donde Jesús ascendió a los cielos, si le pones imaginación dicen que se aprecia la huella del pie (debía estar muy fuerte el hombre). Menos mal que no le dio por ascender en la misma piedra que los judíos y los musulmanes, si no ya la habríamos liado.

img_20200105_162135

Calles de Jerusalén

A la bajada fuimos a visitar el sepulcro de la virgen María. Intentamos buscar el de José, pero no había información de el. Pobre, encima de cornudo, olvidado…

Por la tarde fuimos a pasear por Machane Mehuda Market a las afueras de la ciudad vieja a 20 minutos a pie y visitamos la puerta de Faya. Los deberes estaban hechos en Jerusalén.

Para la gente que sólo tiene un día, es perfectamente posible realizarlo todo si va a paso ligero. Más aún si es en verano que atardece tarde. Se puede empezar bien temprano en el muro de las lamentaciones para visitar la explanada de las mezquitas y salir a la Vía Dolorosa hasta el Santo sepulcro. Por la tarde se puede visitar la periferia del monte de los olivos, la ciudad de David y la puerta de Sión.

Al día siguiente pusimos rumbo al aeropuerto. El cual no nos costo pasar por los controles, como cualquier otro aeropuerto internacional con alguna pregunta de mas. Por si acaso, eso sí, es mejor estar 3 horas antes.

Atrás queda nuestro recuerdo de Jordania e Israel. Dos países muy distintos pero con lugares igualmente magníficos.

Cesárea y Tel Aviv

El tiempo seguía sin acompañarnos y en Cesárea no era menos. Estuvimos a punto de cambiar de destino e ir a ver otras ruinas romanas en Beit She’an, a 70km de estas. Estas ruinas están a la misma altura o incluso más que las de Cesárea.

El problema era que Irene quería ver Tel Aviv y no nos daría tiempo. Nos arriesgamos a ver Cesárea y al principio el tiempo aguanto.

Cesárea fue construido por el rey Herodes en honor al cesar (de ahí el nombre) y fue un puerto muy próspero.

Iniciamos la visita viendo el anfiteatro que por desgracia estaba en obras. Tras ello pasamos al palacio de Herodes muy deteriorado. Al principio puede parecer que no hay nada. Más aún si en el mismo viaje se ha visitado Jordania y pasado por Jerash.

Pero poco a poco te va sorprendiendo. Empiezan a verse restos de casas y mosaicos, un hipódromo, sus murallas y un fantástico museo donde te ponen un vídeo doblado al idioma que prefieras, donde te explican la historia de la ciudad.

img_20200103_094633

Mosaicos y columnas en Cesárea

Desgraciadamente no pudimos disfrutar del todo de Cesárea ya que empezó a llover a cántaros y decidimos ir a Tel Aviv ya que sabíamos 30km más abajo no llovía. Porca miseria…. Este viaje no quería que viésemos ruinas romanas tranquilamente…

Llegamos a Tel Aviv dejando el coche a las afueras y pillando un tren de cercanías. visitamos su pequeño casco antiguo y poco más. La verdad que no nos gustó nada y vimos por la calle mucha marginación y mendigos. De vuelta a la estación nos dimos con una sorpresa… Era Sabbath y todos los servicios públicos se cierran. Ni trenes, ni buses ¡y nuestro coche a 12km!

img_20200103_133212

Casco antiguo de Tel Aviv

Como buenos carroñeros, los taxis se habían acercado en busca del desesperado. Chicas que debían coger un avión no tenían bus que les llevase y estos subían sus tarifas sin poner el taxímetro. Preguntamos a varios de ellos y nos subimos a regañadientes al más barato. Esto ha dejado mucho que desear a Israel como país moderno y por un momento nos teletrasportamos a la India

Tras llegar a nuestro coche, una chica se echa a llorar al ver el taxi. No sabía cómo ir al aeropuerto y estaba a las afueras donde los taxis no se acercaban. Las autopistas estaban saturadas, pues ese día nadie coge el transporte público por miedo a llegar tarde al último bus. Israel se colapsa antes de la calma.

Tras dejar el coche en el aeropuerto, un Shuttel nos deja en la puerta de nuestro hotel. No sin antes discutir con el taxista ya que nos había dicho el precio en dólares pero que nos aceptaba los euros. Eso sí, al llegar quería que la conversión fuese 1 a 1. No son nadie los judíos negociando, para que luego digan que son los árabes los que timan…

Pero bueno ¡Ya estábamos en Jerusalén!

Haifa y Acre

Salimos de Belén temprano con rumbo a Acre. En dos días habíamos recorrido Israel de sur a norte. A la salida de Cisjordania ya pudimos ver el verdadero muro de las lamentaciones, el que ha construido Israel sobre Cisjordania, aislando los palestinos en su propia tierra.

img_20200102_133913

Jardines de Haifa

El día amenazaba lluvia y al ser enero y anochecer pronto la idea de hacer Cesárea, Haifa y Acre el mismo día era demasiada osada. Así que decimos dividirlo en dos días y dejar Cesárea para el día siguiente.

Para subir cogimos la carretera 40 llena de semáforos que nos hizo retrasarnos mucho. La 2, paralela a ella es una autopista perfecta que nos dimos cuenta al volver. Maldita Ley de Murphy….

img_20200102_151741

Muralla de Acre

Muestra primera parada es Haifa y sus jardines patrimonio de la humanidad. Decidimos dejar el coche abajo por miedo a no encontrar parquin arriba y por encontrarnos con otra cuesta como la de Belén en la que casi salimos despedidos como el apolo XI.

img_20200102_150619

Entrada a la muralla

Pensábamos ir subiendo por los jardines pero nos encontramos la puerta cerrada. Rápidamente apareció un taxi para querernos subir, pero desistimos y decidimos hacerlo a pie.

Una ardua subida de una hora con lluvia y cientos de escalones parecía llegar a si fin. Para colmo arriba había aparcamiento suficiente para dejar el coche…

Arriba un pequeño control te chequeaba y podías pasar a una explanada donde los turistas se hacían fotos. ¡Por fin podríamos disfrutar de los jardines! Tras hacernos la foto desde arriba vemos los caminos que bajan están cortados ¿Qué está pasando? Preguntamos y nos dicen que por la lluvia la gente puede resbalar y que están cerrado. Nuestro gozo en un pozo ¡Y encima el coche 3km ahí abajo!

img_20200102_160126

Ciudadela Templaria

Eso nos hizo perder un tiempo precioso para ver Acre. A sólo 20km de Haifa, Acre es una ciudadela amurallada con numerosos circuitos. Nosotros por 47 INR (12€) elegimos ver los túneles, la ciudadela templaria, el okashi museum y el treasuries museum. Estos dos últimos por culpa del poco tiempo ya llegamos estando cerrados. Acre es una ciudad que bien merece un día para descubrirla.

Mar Muerto y Belen

Tras salir con el coche alquilado de Eliat y recorrer todo el sur de Israel llegamos a la zona de Emboket. Queríamos bañarnos en el mar muerto en Jordania pero el mal tiempo nos lo impidió. Afortunadamente teníamos que verlo también por la parte de Israel, así que aprovechamos para hacerlo a la vuelta. Decir también, que desde la parte de Israel dicen que es más bonito.

Por el camino ya vimos lo vigilado que está el país. Controles en la carretera y ¡hasta camiones transportando tanques!

img_20200101_151951

Flotando en el mar muerto

De camino al mar muerto, uno puede hacer una parada en Masada, bastión judío en la época romana y con unas vistas impresionantes. Perfectamente conservado, ya que no hubo ningún asentamiento humano después. Pueden verse hasta los campamentos de las legiones romanas y la gran rampa que construyeron para el asedio. Dicen que cuando penetraron la muralla, los judíos se habían suicidado colectivamente excepto dos mujeres y cinco niños que se escondieron. A nosotros por desgracia no nos dio tiempo y solo lo vimos desde la lejanía.

Emboket es un complejo de varios enormes hoteles, con el mar muerto como principal reclamo. Las playas son gratis y están divididas por sexos las primeras. Luego, nos dimos cuenta más adelante hay zonas mixtas y nos reíamos de la cómica situación de hablarnos a través de un muro de madera.

El azul de esta zona es hermoso e incluso en diciembre es perfecto para bañarse. La sensación de flotar es muy divertida pero eso sí, si tienes una herida o se te mete agua en el ojo te acordarás durante un tiempo.

Al salir notarás tienes una piel más hidratada de lo normal y a las afueras tienes duchas para desalarse. (Si te molesta la sal en la piel de una playa normal, imagínate aquí).

Tras merecido baño nos vamos a Belén, en Cisjordania y allí ya vemos la cosa cambia. Las carreteras se vuelven peores y la conducción también. Aumentan los controles con militares armados y los barrios son más humildes.

Tras una empinada cuesta donde el coche casi no puede subir ni en primera, (hay que estar preparado para circular por Cisjordania, nada que ver al resto de Israel) llegamos a nuestro hotel.

img_20200101_201603

Iglesia de la Natividad. Belen

Tras el chekin vamos a dar un paseo y visitar la iglesia de la Natividad. Belén es un pueblo de mayoría cristiana, en una región musulmana en un país hebreo. Valga de redundancia…

El ambiente en la plaza de la Natividad es festivo y tras cenar allí damos un paseo hasta el hostel. Mañana nos espera otro tute de coche hasta Acre.

Petra

Hoy cumplimos un sueño. Hoy tachamos ese lugar especial que queremos visitar y recordar para el resto de nuestros días. Hoy la ciudad Nabatea de Petra es nuestra.

img_20191230_115618

Tras llegar de Wadi Rum a la noche y pasar una odisea para encontrar un hotel. Estaba todo lleno, y como no sabíamos si dormiríamos o no en el desierto, no reservamos. Intentamos buscar y encontramos lugares clandestino donde al llegar no había hotel ni nada. Al final, acabamos en un hotel que aún no se había abierto a un precio estratosférico y un cuarto donde apenas cabía una litera.

Día 1

Tras descansar nos levantamos pronto y nos dirigimos antes a ver Littel Petra. Recomendamos primero ver esta sección ya que después os sabrá a poco esta visita. Aquí hay unas pequeñas tumbas y al final del Wadi un mirador.

img_20191231_090659

Tras una visita de 1h volvemos a Wadi Musa y vamos a por las entradas ¡Nos adentramos en Petra! El sendero baja y antes de entrar en el Siq (cañón) se ve la primera tumba. Por el camino, ya cientos de beduinos intentan convencerte para que vayas en burro, caballo, carroza, camello o elefante si les dejasen.

Una vez te adentras en el Siq observas los restos del arco de la entrada que sucumbió a mediados del siglo XIX. En los laterales puedes ver la canalización de agua que bajaba a la ciudad. Si, ciudad, porque Petra no es un monumento como muchos piensan, sino la antigua capital del reino Nabateo.

Tras un par de kilómetros serpenteando se abre ante ti el edificio más conocido, El Tesoro. Aquí la gente se apelotona y nosotros decidimos salir del tumulto y verlo al día siguiente bien temprano con más calma.

Continuamos el camino hasta que salimos del Siq y llegamos a la explanada. Vamos bajando hasta la teatro romano y como se ha hecho tarde, nos desviamos y vamos a ver las tumbas reales, que son mejor verlas por la tarde. Son una maravilla. Todas están juntas pero hay una más alejada que no hay que olvidarse. Llamada tumba de Sexto Florentino.

img_20191230_112045

Seguimos el camino hasta la iglesia bizantina donde hay un mosaico bien restaurado y acabamos en el templo de Qasr al-bin el cual duró poco en pie ya que al finalizarlo hubo un terremoto en la zona que lo colapso. Aún está en una situación delicada de derrumbe y no se puede acceder a el.

En este punto se inicia el camino al Monasterio y la ruta al altar de los sacrificios, pero eso lo dejamos para el siguiente día.

img_20191231_105804

Iniciamos la vuelta a la salida visitando el gran templo y el palacio real. Volvemos a despedirnos de las tumbas reales e iniciamos la larga subida, no dura pero si constante hasta la entrada del complejo.

A la noche volvemos para ver “petra in the night”, que no entra con la Jordan Pass. 17JOD (22€). Un espectáculo de luces repetitivas con sonido ambiente. El camino está iluminado con velas pero todo el mundo enciende la linterna de su móvil y toda la magia se rompe. La verdad que por ese precio se podrían haber currado algo más el espectáculo. Los gardens of the Bay de Singapur le dan mil patadas. Así que si has visto este espectáculo te decepcionará. Tras ello vuelta otra vez por el Siq asta el pueblo. Mañana será otro día.

Día 2

Esta vez sí nos levantamos bien temprano y contemplamos el tesoro con poca gente. Subimos al mirador que por un 1JOD te haces las fotos de rigor. El mirador es muy bonito pero su camino es concurrido y algo expuesto, no nos sorprendería algún día hubiera una desgracia.

img_20191231_135814

Continuamos bajando y ahora no nos paramos en la ciudad, ya que vamos directos al Monasterio. El otro edificio emblemático de Petra está a 40 minutos de la antigua capital y sus 800 escalones os convertirán en penitentes subiendo al Calvario. Pero todo tiene su recompensa, es un lugar excepcional y la construcción te deja boquiabierto. Siéntate y relájate observándolo el tiempo que necesites.

img_20191230_140605De vuelta decidimos hacer el camino al Altar de los sacrificios que sale de Qasr al-bin y acaba por encima del Teatro. En este camino, aparte del mencionado altar podremos ver la tumba del soldado romano y otros monumentos secundarios pero vistosos. Y para vistoso sus espectaculares vistas conforme se va ascendiendo. Eso sí, tras el recorrido al Monasterio hay que estar en forma para realizar este seguido.

Estos dos caminos nos llevaron todo el día, pero ya habíamos disfrutado de Petra todo lo que podíamos. Un día es insuficiente, dos lo ves bastante bien y si tienes el tercero dedícalo a recorrerte todos los pequeños rincones, no te decepcionará.

Tras ello nos fuimos a dormir, al día siguiente nos esperaba un día largo. Debíamos bajar hasta Aqaba, dejar el coche, cruzar la frontera a Eliat y subir a ver el mar muerto. Nos despedimos de Jordania de la mejor manera, con su joya de la corona en nuestra retina para siempre.

Wadi Rum

Salimos bien temprano de Aqaba con rumbo al desierto de Wadi Rum. Tras hora y media llegamos bastante temprano y alquilamos un todoterreno todo el día por 70JOD (90€). Nuestra intención era quedarnos a dormir, pero unas mínimas de -2° nos convencieron de ir directamente a Petra. No creemos pudiéramos dormir a la luz de las estrellas como en Jaisalmer, India, sin congelarnos la nariz.

img_20191229_105249

En Aqaba ya habíamos comprado agua y comida suficiente. Así que lo teníamos todo preparado para disfrutar al 100% del día. ¡Y vaya que si lo disfrutamos!

El desierto del Wadi Rum es uno de los paisajes más impresionantes que hayamos visto. Con un aire muy similar al Death Valey (o eso hemos visto en fotos). En cada esquina hay un rincón que asombra.

img_20191229_110144_burst2

Escalamos mil rocas para tener panorámicas cada una más asombrosa. Cruzamos puentes de roca como littel Bridge o cañones como el Sik Barrah.

La casa y la fuente de lawrence de Arabia no tienen nada de especial como punto concreto. Eso sí, brindan unas vistas fantásticas.

img_20191229_145718

Por último, fuimos a ver la puesta de sol a las dunas de Al Hasany para observar como el desierto nos despedía de con un rojo sobrenatural. ¡Increíblemente mágico!

Wadi Rum nos ha sorprendido muchísimo. Hay lugares que te cuentan que luego cuando vas, ves no es para tanto y otros que te enamoran sin saber tanto de ellos. Este cumple la segunda opción sin ninguna duda.

img_20191229_153900

¡Ahora sí!¡Ponemos rumbo a Petra!

Aqaba

Llegamos la noche anterior del castillo Karak, por la autopista del desierto y siendo toda una aventura por la cantidad de tramos en obras que había. Nuestra idea era ir a bucear por la mañana y visitar la ciudad por la tarde. Dicen que el mar rojo es uno de los mejores lugares para practicar el buceo y queríamos comprobarlo. De hecho hemos buceado en lugares tan increíbles como Tailandia, Indonesia o Filipinas. Así que tenemos el listón un poco (bastante) alto.

 

Nos levantamos pronto y empezamos a buscar tiendas de buceo. Nuestra intención es hacer dos inmersiones de las más conocidas: el pecio Cedar Price y el Japanese Garden.

Lo primero que nos llama la atención es el alto precio de las inmersiones. Por dos inmersiones la cosa estaba por 70 JOD (91€) sin barco, saliendo desde la playa. No esperábamos los precios de Koh Tao pero tampoco estos. Al final decidimos hacer solo una por 40JOD (52€) y nos decantábamos por el jardín japonés. Habíamos buceado con pecios de la segunda guerra mundial en Coron y si elegíamos el pecio creíamos nos sabría a muy poco.

Decidimos reservarlo con Sharks Bay Divers. Muy profesionales y “Ricardo” muy simpático. La inmersión está muy bien, ves abundante vida marina y corales. Si nunca has buceado en coral, es más que recomendable, pero si al igual que en nuestro caso, has buceado en lugares tan increíbles como Nusa Tengara, te sabrá a poco.

img_20191228_143746

Castillo de Aqaba

Tras la inmersión decidimos comer en Al Mohandes ¡A 1JOD (1’30€) el plato!¡Y él te gratis! ¡Y encima todo estaba riquisimo! Apuntaos a fuego este restaurante.

Una vez saciado dedicamos la tarde a visitar el castillo de Aqaba (cuesta un poco encontrar la entrada, y parece que está en obras pero solo es una parte y vale la pena) y a comprar souvenirs ya que aquí es todo mucho más barato (luego descubrimos en Petra, a pesar de ser la zona más turística, también está muy bien)

img_20191228_145531

Castillo de Aqaba

Con los deberes hechos y tras cenar otra vez en Al Mohandes, nos fuimos a la cama ¡Mañana nos espera el desierto Wadi Rum!

Madaba y Karak

Nos levantamos temprano con la vista en el cielo después de la odisea de ayer en Jerash. El tiempo seguía sin acompañar, así que nuestra visita al mar muerto quedaba suspendida y decidimos hacerla al subir desde Israel. (Es lo bueno de bajar y tener que volver a subir al aeropuerto.)

img_20191227_091704

Mosaicos en la zona arqueológica

Habíamos subestimado también que a pesar de que las distancias son cortas, los coches no van a gran velocidad. Eso sumado a que estamos en diciembre y oscurece muy pronto detonaba en un plan demasiado ambicioso querer ver todo lo que teníamos en mente.

Nuestra idea era ver solo el mosaico del mapa, en la iglesia en Madaba y salir después para el mar muerto, para después ir a Karak ¡E incluso Shobak si daba tiempo! Imposible…

img_20191227_101031

Iglesia del Mapa

Ya habiendo descartado el mar muerto, también descartamos el castillo de Shobak, por la distancia a recorrer. No queríamos nos pillaste la noche por esa tumultuosa carretera. Así que el plan de hoy se limitaba a hacer tiempo en Madaba y más tarde ir al castillo de Karak ya que habíamos visto la cosa mejoraba a la tarde.

¡Pero la verdad que Madaba no decepciono! Arrancamos en el centro de visitantes donde intentan ponernos un vídeo de que ver en la ciudad que resulta fallido, tras ello nos dirigimos al palacio quemado con unos impresionantes mosaicos muy bien conservados. Después visitamos la iglesia del mapa (nos pareció más impresionantes los mosaicos del palacio quemado) Para acabar, la iglesia donde cortaron la cabeza a San Juan Bautista, que te deja subir a su campanario donde tendrás que esquivar campanas y no es apta para gente con algo de miedo a las alturas o lugares estrechos. La salida tras una puerta pequeña te dejará sin aliento y a más de uno con el corazón a mil.

img_20191227_124014_burst1

Vistas al Wadi Mujib

Por último visitamos el museo de Madaba y ponemos rumbo a Karak. Son 91km y tardamos 2 horas. Eso sí las vistas de Wadi Mujib, a mitad del viaje son increíbles.

Llegamos a Karak y su castillo es para quitarse el sombrero. Pasadizos por todos lados, donde podrás estar dos horas perdiéndote entre escaleras y salas. Podrás recrear en tu imaginación como debió ser el asedio de las tropas de Saladino contra los templarios en este bastión.

img_20191227_140800

Castillo de Al-Karak

Empezaba a oscurecer y tomamos la autopista del desierto hasta Aqaba. 3 horas y media más tarde y 270km, tras una autopista con muchas obras llegábamos a la ciudad portuaria de Jordania.

Jerash y Aljun

Nos levantamos pronto y salimos rumbo a Jerash, a una hora en coche desde Amman. Por el camino pasamos a recoger a Omar, un chico jordano que conocimos en el avión y que se animó a venir este día con nosotros. El cielo amenazaba lluvia y empezó a diluviar.

img_20191226_100020

Arco de Adriano

La cosa no pintaba bien ya que se había unido un fuerte viento. Las ruinas romanas de Jerash son un diamante en bruto de la civilización romana en este país. A pesar la zona tiene distintas ciudades romanas, que en su día fueron conocidas por las decapolis, la de Jerash es la mejor conservada.

Empiezas entrando por el increíble arco de Adriano y recorriendo su hipódromo. Tras ello llegas a la magnífica plaza ovalada con el templo de Zeus y el teatro sur al fondo y enfrente, el cardo maximus. La calle mayor flanqueada por enormes columnas.

img_20191226_102622

Plaza ovalada

Por esta calle te encontrarás con el ágora, el ninfeo (fantástica fuente) y la entrada al templo de artemisa, hasta llegar al anfiteatro norte con su puerta.

De vuelta visitamos la catedral bizantina, las termas, y los restos de la iglesia de San Teodoro. Desgraciadamente no lo pudimos disfrutar todo lo bien que queríamos por la lluvia que arreciaba y nos fuimos con ese pequeño mal sabor de boca, que te deja no haber disfrutado de ese lugar por la meteorología. Jerash es un lugar fascinante, más aún si eres un enamorado de la cultura clásica. Perfectamente puedes estar tres o cuatro horas descubriendo rincones increíbles.

img_20191226_103202

Cardus Maximus

Tras ello pusimos rumbo a Aljun. El tiempo era despiadado con nosotros y a la lluvia y el viento se unió el caos circulatorio, que sólo podía llevar a una cosa. En un cruce nos tocamos levemente con otro coche… Y perdimos un tiempo vital esperando la policía más de dos horas.

img_20191226_152533

Castillo de Aljun

 

Llegamos al castillo con poco tiempo, pero el clima era desolador, apenas lo pudimos ver por dentro entre cascadas de agua… Dicen si el día está despejado, puedes ver hasta Jerusalén, nosotros solo vimos a Noe navegando con su arca en el diluvio universal…

Se hacía de noche y paramos a comer un rico Shawarma (2JOD-3€), tras ello nos despedimos de Omar y pusimos rumbo a Madaba. Aún nos quedaban 2 horas de camino ya de noche cerrada, niebla y lluvia.